Quizá la más querida - Julio Contázar



Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.




 

posted by Ainhoa on 2:23 p. m. under

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Nick Drake - Pink Moon


Pink Moon es el título de último álbum que Nick Drake publicó en vida. Apenas necesitó dos noches para grabarlo, dos noches de luna rosa en las que no existió nada más que su voz, su guitarra y un breve piano. El resultado son diez canciones que se suceden con la levedad de un susurro a través de una voz que te toca con dulzura, a veces con temor, que no se pierde entre sofisticados arreglos.
Cuando escribió estas canciones estaba sumido en una profunda depresión. Dicen que podía permanecer sentado durante horas, mirando a través de la ventana. Dicen que se le trababan las palabras. "Sí, no puedo pensar en palabras. No siento ninguna emoción respecto a nada. No puedo reír ni llorar. " Dicen que cuando terminó de grabar Pink Moon dijo: "Ya no tengo nada más que decir". Dicen que se suicidó, pero también dicen que todo fue una terrible equivocación. Ocurrió el veinticinco de noviembre de mil novecientos setenta y cuatro. Tenía veintiséis años.

 

posted by Ainhoa on 2:12 p. m. under

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Las palabras

Ahora que ando inmersa en la escritura de una novela me ha dado por pensar mucho en las palabras, sobre todo en la palabra escrita, en su poder. Por ejemplo, después de escribir la anterior entrada de este blog, la dedicada a Dallas, los recuerdos se han vuelto más intensos. Parece que escribiendo soy capaz de acercarme más a la esencia de las cosas, es como vivir dos veces, o una, pero de una forma más intensa. Hay ocasiones en las que hasta que no pongo por escrito mis ideas o convicciones no puedo dibujar sus contornos, y permanecen en mi cabeza con la forma informe de una nebulosa de la que no soy plenamente consciente. Pero no es sólo lo que uno escribe, sino también lo escrito por otros, aquello en lo que te reconoces, aquello que se intuía que estaba dentro de uno, pero que era incapaz de distinguir hasta entonces. Decía Marcel Proust que "todo lector es, cuando lee, el propio lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico que ofrece al lector para permitirle discernir aquello que, sin ese libro, él no sería capaz de ver de sí mismo". No podría estar más de acuerdo.

 

Dallas



El mes pasado hizo diez años que regresé de Dallas, donde viví durante un año. Es curioso, pero durante estos diez años no ha habido un solo día en el que no haya recordado algo de aquella experiencia, aunque sea en forma de ráfaga luminosa apenas reconocible. Y digo luminosa porque Dallas es así. El sol, pocos días ausente, lanza sus rayos furiosos contra las inmensas fachadas de cristal de los rascacielos, y éstas reverberan y deslumbran, como un ídolo hipnotizador. La luz, el calor pegajoso, el invierno fugaz. Las calles sin aceras, porque Dallas es una ciudad pensada para los coches en la que caminar resulta extravagante. Y los centros comerciales, apabullantes, coloridos, ruidosos, fuente absurda de diversión absurda que aquí estamos importando con ilusión. Las carreteras, seis carriles en cada sentido, cientos de restaurantes de comida rápida reclamando la atención desde los lados con gigantescos carteles. Everything is big in Texas, todo es grande en Texas, uno de sus lemas más famosos. El otro, Don´t mess with Texas, es decir, ni se te ocurra meterte con Texas. Sorprende la amable simplicidad de sus habitantes, orgullosos de ser lo que son, de su acento arrastrado, de sus sombreros de cow-boy y sus camisas de flecos, que cantan el himno nacional emocionados, en los rodeos, en los partidos de baloncesto, en los partidos de lo que sea, con la mano en el corazón (o la mano en el sombrero y el sombrero en el corazón). Allí los chicos te piden citas y te sacan a bailar, como me contaba mi abuela que hacían en sus tiempos. Allí hay discotecas a las que es mejor no ir si no quieres acabar con una bala alojada en tu cuerpo, porque sólo en la puerta de las bibliotecas te piden que dejes el arma de fuego fuera. Quizá en las iglesias también lo hagan, pero es que nunca fui a misa en Dallas. En los cines lo que se pide es que, por favor, sea tan amable de quitarse el sombrero para que los que tiene detrás puedan ver. Y en los supermercados las cajeras (casi siempre mujeres, cincuentonas, rubias, con los dedos llenos de anillos y exceso de rimmel en las pestañas) te preguntan qué tal estás hoy, how are you doing today?, con su acento arrastrado, con su amabilidad aparentemente inocente y sincera ocultando la obligación que es para ellas tratar bien al cliente. Qué me importaban a mí sus razones, sus motivos ocultos. Aquellas señoras me hacían sentir bien. Porque yo estaba lejos de los míos, y sólo tenía veintiún años y no tenía ni idea de quién era y estaba allí, en el corazón de una ciudad de cristal, huraña y feota, de la que lo único que sabía antes de ir era que en ella tenía un rancho J.R. y que en sus calles habían asesinado a Kennedy. Con el tiempo aprendí muchas cosas más, de ella, de mí, (sobre todo de mí) y ahora, cuando echo la vista atrás, ya no me parece tan huraña y tan feota sino un lugar capaz de devolverme cada día unos recuerdos que me ayudan a tomar impulso para seguir adelante.


 

posted by Ainhoa on 6:03 p. m. under ,

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Jardín de Invierno


Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.

Pablo Neruda

 

posted by Ainhoa on 5:25 p. m. under

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El oficio de criticar

Hoy he leído un artículo en el que se cuestionaba la utilidad de los críticos literarios, a quienes se llegaba a emparentar con Mefistófeles, es decir, el mismísimo demonio. Al final, supongo que por aquello de que el maniqueísmo no está muy bien visto, se les perdonaba la vida alegando que gracias a sus valoraciones (las de los críticos) se rompe el acuerdo que parece existir entre el ego del autor y la avaricia del editor (me pregunto dónde quedamos aquellos que escribimos sin ni siquiera tener un editor) o que por su gusto exquisito lleguen a nuestras manos pequeñas joyas literarias que de otra forma quedarían perdidas en el lodazal de los best sellers. Este artículo me ha recordado la conversación que, a raíz de las malas críticas que obtuvo el concierto de Marilyn Manson, mantuvimos Paco y yo. Nosotros también nos preguntamos para qué servían los críticos, especialmente los críticos musicales. Porque la música es algo personal e intransferible, es pura sensación, es elevación, es la creencia en lo abstracto, en la libertad y sí, depende del gusto de cada uno. El gusto, esa cosa tan difícil de acotar (y mira que lo intentan), es la clave de todo esto. Imagino que si a mí me mandan a hacer una crítica de un concierto de Alejandro Sanz no coincidiría con la opinión de sus fans, porque aborrezco a Alejandro Sanz, su voz me produce la misma sensación desagradable que la de una uña arañando una pizarra y encuentro sus letras de una banalidad insultante, pero entiendo que eso es cosa de mi gusto, de mi sensibilidad, y no por eso se va a convertir en una verdad universal. Me viene a la mente aquella escena de "El club de los poetas muertos" en la que el profesor obliga a sus alumnos a arrancar las hojas de un libro en el que se pretendía medir la calidad global de una poesía colocando la perfección del poema en la línea horizontal de un gráfico y su importancia en la vertical. Es como querer atrapar las estrellas y encerrarlas en una urna de cristal. Nadie te puede decir si está bien o mal sentir lo que cada uno siente al escuchar una melodía, una voz o un ritmo, por mucho que lo intenten, porque hubo un tiempo en el que yo creía que me tenían que gustar ciertos artistas o ciertos grupos para encajar, para completarme, para poder hablar. Cuando descubrí que había música que me hacía vibrar de verdad, que me golpeaba el estómago con fuerza, me di cuenta de que hay pocas cosas en esta vida que puedan superar eso, aunque mis artistas favoritos no encabecen listas estúpidas y manipuladas. Como dice el artículo, por fortuna el crítico predica en el desierto, o si no Dan Brown trabajaría de aparcacoches (que por mí podría hacerlo, pero lo dicho, es cuestión de gustos) y Marilyn Manson de cajero en un supermercado (y yo me hubiera quedado sin disfrutar de su concierto).

 

DECÁLOGO DEL ESCRITOR, por Javier Cercas

Publicado en La Vanguardia, estos diez mandamientos comienzan así:

Primero. Recuerda que la única forma posible de éxito consiste en escribir el mejor libro que puedes escribir, ese libro que antes de terminar de escribir ni siquiera imaginabas que podías llegar a escribir. No busques ninguna otra forma de éxito: que sea ella la que te busque a ti. Si te pilla, no tengas miedo y haz como si no pasara nada.

Segundo. No escribas para tu madre. Ni para tu padre. Ni para tu novia. No escribas para tus amigos. No escribas para tus enemigos (sobre todo no los odies: el odio, lo dijo Michael Corleone, no te permite juzgarlos). Ni se te ocurra escribir para los críticos. Ni para los editores ni para los agentes ni por supuesto para esa abstracción llamada lector, que, como su propio nombre indica, no existe. Ni siquiera escribas para ti mismo. Escribe para un Dios impecablemente omnisciente, que sabe incluso cuándo estás tratando de engañarlo. Y entonces se ríe con una carcajada horripilante.

Tercero. No olvides que escribir una frase consiste en resolver un problema que la siguiente frase vuelve a plantear. Ni que escribir un libro consiste en lo mismo. Desconfía de la facilidad. No intentes ser inteligente ni sabio ni profundo ni gracioso ni divertido (por Dios santo, no intentes ser gracioso ni divertido: que lo sea el libro). Que el libro sea mucho mejor que tú, que no eres más que un pobre hombre, como todo el mundo. Dedícate a otra cosa en cuanto notes que escribes tratando de quedar bien. No olvides que escribir consiste en reescribir, es decir: en averiguar qué es lo que estaba dentro de ti sin que tú lo supieras.

Cuarto. Huye como de la peste de las frases bonitas, de las palabras bonitas, de quienes escriben con mayúscula la palabra arte, la palabra artista, la palabra obra, la palabra belleza, sobre todo la palabra belleza. Huye de todo lo que suene remotamente a literatura; la literatura es lo que nunca, ni siquiera remotamente, suena a literatura: suena sólo a verdad.

Quinto. Resérvate el miedo que tengas (y ya sé que tienes un miedo espantoso) para la vida, y destiérralo como sea en cuanto te sientes a escribir, para que aparezca entero y verdadero en tus libros, que son lo que de verdad eres. Recuerda que este oficio no es para cobardes, pero recuerda también que el valiente no ese el que no tiene miedo, sino el que tiene miedo y se aguanta y luego embiste y va a por todas.

Sexto. Escribe como si estuvieras muerto y recordaras o inventaras (da lo mismo) cuanto te ocurrió a ti o a otros, igual que si quisieras materializar un espejismo, igual que si contra toda evidencia te hubieras convencido de que, en el momento en que consigas materializarlo, lo que te ocurrió a ti o a otros se volverá más real que lo real, que a fin de cuentas no es nada. Recuerda, por cierto, que no hay nada más importante que la literatura, excepto la vida.

Séptimo. Cultiva tus obsesiones, tus vicios, tu locura y, con moderación, tu cordura; cultiva tus perplejidades, tus pasiones (las altas y las bajas, sobre todo las bajas), tu gusto intransferible (el bueno y el malo, sobre todo el malo), y no olvides reírte con alegre fiereza de ti mismo. Recuerda que tus defectos son también tus virtudes: ni harto de vino rechaces un elogio, porque -esto no lo dijo Michael Corleone, sino La Rochefocauld, pero para el caso es lo mismo- quien rechaza un elogio es porque quiere dos. Y, sobre todo, por nada del mundo te resignes a sentir envidia de un colega o a hablar mal de él: es una confesión de inferioridad.

Octavo. Léelo todo, relee sólo lo más íntimo (pero relee mucho), escribe lo que te salga de las entrañas -por decirlo con una palabra distinguida-, y publica sólo lo que no puedas no publicar. A menos que hayas decidido suicidarte o te hayas perdido por completo el respeto a ti mismo o los acreedores te amenacen con la cárcel o el potro de tortura, no tengas prisa por publicar.

Noveno. Si escribes con ordenador, hazme caso y presiona de vez en cuando el icono Guardar, y no escatimes en copias de seguridad: más que nada para ahorrarte hacer el mamarracho ante ti mismo con la imaginación masoquista y vilmente halagadora de que acabas de perder para siempre la frase o el párrafo o la página que te iba a justificar; si escribes a mano, tienes una posibilidad menos de hacer el mamarracho, así que es preferible que escribas a mano. Este mandamiento es el penúltimo, pero debería ser el segundo.

Décimo. Recuerda (este mandamiento es el último, pero debería ser el primero) no hacer caso jamás de ningún decálogo. Empezando por éste y acabando por el que tú mismo establezcas el día que un periódico decida que eres un escritor de éxito y te entreviste para que improvises un decálogo del escritor de éxito.

 

posted by Ainhoa on 12:56 a. m. under

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ABRO A LA MAÑANA... Pier Paolo Pasolini


Abro a la mañana de un blanco lunes
la ventana, y la calle indiferente
roba entre su luz y sus rumores
mi presencia infrecuente entre las hojas.
Este moverme...en días totalmente
fuera del tiempo que parecía consagrado
a mí, sin regresos ni paradas,
espacio lleno todo de mi estado,
casi prolongación de la existencia
mía, de mi calor, del cuerpo mío...
y se ha truncado... Estoy en otro tiempo,
un tiempo que dispone sus mañanas
en esta calle que yo miro, ignoto,
en esta gente fruto de otra historia.

(Versión de Delfina Muschietti)


Pier Paolo Pasolini nació en Bolonia en 1922 y murió en Ostia en 1975, asesinado por un joven que declaró haberlo hecho porque Pasolini le proponía mantener relaciones sexuales, algo que no convenció a gran parte de los italianos que siempre han creído que el gobierno estaba implicado. Por entonces se había convertido en un intelectual muy respetado y desde las altas esferas se podrían haber movido los hilos necesarios para deshacerse de un personaje tan incómodo. Porque Pier Paolo Pasolini fue novelista, poeta, ensayista, y dramaturgo, aunque su faceta más conocida sea la de director de cine, y utilizó todos estos medios para desestabilizar el gobierno italiano de la época.
A pesar de que aquí, en España, apenas se conoce su trabajo teatral, hace varios años tuve la suerte de interpretar el papel de Mª Rosa en su obra Calderón, en la sala Cuarta Pared, y desde entonces tengo la extraña sensación de deberle algo, algo hermoso y brillante.

 

posted by Ainhoa on 1:47 p. m. under

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Beryl Markham


"Desde mi llegada al África Oriental Británica a la edad indiferente de cuatro años, donde pasé mi primera juventud cazando cerdos salvajes descalza con los nandi, luego amaestrando caballos de carreras para ganarme la vida y poco después sobrevolando Tanganika y las tierras de breña áridas, entre los ríos Tana y Athi en busca de elefantes, me he sentido tan felizmente provinciana que era incapaz de hablar con inteligencia sobre el aburrimiento de la vida hasta que fui a vivir un año a Londres. El aburrimiento, como la anquilostomiasis, es endémico."

Beryl Markham
Al oeste con la noche

Beryl Markham (1902-1986) fue una pionera de la aviación, la primera persona en cruzar el Atlántico de este a oeste en solitario.
Al oeste con la noche es el título del libro en el que plasmó su fascinante vida y del que Ernest Hemingway dijo en una carta a Maxwell Perkins: " Está tan bien, tan maravillosamente bien escrito, que me avergüenzo de mí como escritor"

 

posted by Ainhoa on 2:30 p. m. under

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Marilyn Manson





Ayer fui a ver el concierto que Marilyn Manson dio en Madrid y, obviando el hecho de que duró apenas hora y media y de que se marchó sin despedirse dejándonos a todos un poco desconcertados y con cara de tontos, he de decir que fue un espectáculo genial. Algunos dicen que ya no es lo que era, que ya no "da miedo". Puede ser. Supongo que está en su derecho y quizá ya no le interesa tanto asustar al personal como demostrar que es un gran cantante, más allá de su imagen desafiante. Quizá ha decidido que ha llegado el momento de prestarle más atención al contenido que a la forma, algo que, teniendo en cuenta los tiempos que corren, abonados sin remedio a la banalidad, puede resultar incluso más trasgresor que una caracterización grotesca. Aún así el show no estuvo exento de parafernalia gótica y de alguna que otra provocación como la quema de una Biblia encaramado en un púlpito, pero lo que realmente queda es la energía que transmite, su voz y su figura imponente llenando el escenario.

 

posted by Ainhoa on 6:18 p. m. under

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RHCP Venice Queen: Live at Slane Castle

Hace poco os comenté que un amigo me había regalado el dvd "Live at Slane" de Red Hot Chili Peppers. Ese mismo amigo me ha otorgado la (muy respetada por él) categoría de "friki", eso sí, no soy una friki en el más amplio sentido de la palabra porque según él, para eso todavía me queda mucho: de momento (y siempre según él) sólo soy una "friki de John Frusciante". En fin, que sí, que creo que tiene razón (y esto a mi edad no puede ser nada bueno). Aquí os dejo la interpretación que hicieron en ese concierto de "Venice Queen", uno de mis temas favoritos de los Red Hot Chili Peppers.

 

posted by Ainhoa on 6:01 p. m.

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Barbapapa


Hace un par de años, en una librería de París, encontré los libros de la familia Barbapapa, que fueron mis favoritos durante mi niñez. Nunca tuve uno que fuera mío, pero los leí tantas veces en la biblioteca de mi pueblo que cuando los abrí en aquella librería parisina no me sorprendí demasiado al comprobar que todavía recordaba las historias y muchos de los detalles de las ilustraciones. Compré dos, en francés, no pude resistirme; de vez en cuando me gusta ojearlos y hay veces en las que siento una especie de vértigo cuando, a través de esos personajes, parece que pudiera regresar a la biblioteca de la Plaza Esperanza, con la bibliotecaria Pilar y su gesto adusto mandándonos callar incluso cuando no abríamos la boca, y aquel olor pesado, como de humedad y polvo y tinta y sudor. Y aunque la infancia nunca me ha parecido ese lugar precioso al que regresar, un viajecito relámpago de vez en cuando no está tan mal.

 

posted by Ainhoa on 6:07 p. m. under

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Hannah y sus hermanas: Nadie, ni siquiera la lluvia...

Esta es mi película favorita de Woody Allen. Quizá lo sea porque , de su filmografía, es la primera que vi hace un millón de años ya, no lo sé. Lo que sé es que me gusta el humor que en ella exhibe, pero sobre todo me gusta su sensibilidad. Y ésta es, sin duda, mi escena favorita. Nobody, not even the rain has such small hands (nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas).

 

posted by Ainhoa on 2:02 p. m.

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La velocidad de la luz, de Javier Cercas


Esta es una novela que habla de lo absurdo de la guerra, de lo absurdo del éxito, de la literatura misma y su poder clarificador, del descenso a los infiernos y de la culpa, sobre todo de la culpa.

La historia comienza a finales de los años ochenta, cuando un aspirante a novelista se convierte en profesor de español en la Universidad de Urbana, una fría ciudad del Medio Oeste norteamericano. Allí conoce a Rodney Falk, un tipo reservado, de apariencia huraña, admirador de Hemingway y veterano de la guerra de Vietnam, con el que tendrá que compartir despacho. Poco a poco nacerá entre ellos una buena amistad, hasta que después de las vacaciones de Navidad Rodney, inexplicablemente, desaparece. Acude a su casa en busca de respuestas y allí conocerá a su padre quien, además de hablarle del efecto transformador que la guerra ejerció en su hijo, le entregará las cartas que éste le envió desde Vietnam.

El protagonista abandona Urbana un par de años después sin haber vuelto a saber de Rodney; regresa a Barcelona, se casa, se convierte en padre de un niño y en un novelista de éxito, pero esas cartas siempre estarán presentes en su vida, una especie de obsesión de la que no logra librarse. Varias veces trata de convertir la historia de su amigo en una novela, pero fracasa en el intento: hay piezas que no encajan, demasiados cabos sueltos que le atormentan.

No desvelaré más detalles de la historia para no fastidiar a aquellos que todavía no la han leído. Sólo diré que no perdáis la oportunidad de leer esta fantástica novela.

 

posted by Ainhoa on 7:23 p. m. under ,

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Postales


Me gusta encontrar en mi buzón, entre la consabida propaganda colorista y absurda, y las cartas del banco, las postales que algunos de mis amigos me envían de sus viajes, sobre todo Fenosa, que siempre se acuerda de mí, por muy lejos que esté. Las guardo todas en un cajón (no tengo paciencia para elaborar una colección ordenada y pulcra), y me encanta mirarlas y releer esas frases escuetas que encierran emoción ante lo desconocido y de alguna forma, el deseo de compartir un soplo de esa experiencia con la persona que, con una sonrisa, recibirá esa postal.

 

posted by Ainhoa on 10:35 a. m. under

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Auster, Frusciante, Baricco, Grohl y The Jam

Ayer fue un gran día. Por la tarde recibí un paquete de mi amigo Pelayo con la novela gráfica que Paul Karasik y David Mazzucchelli hicieron basada en Ciudad de cristal, una de las novelas que forma parte de La trilogía de N.Y., de Paul Auster, eso sí, he de devolvérsela; pero el paquete también incluía,para mí, y sólo para mí, Seda de Alessandro Baricco y un libro-homenaje a Paul Auster elaborado por la Editorial Anagrama. Además, el dvd Skin and Bones de Foo Fighters y el dvd Live at Slane de Red Hot Chili Peppers, que habré visto unas cuatro veces en menos de veinticuatro horas, y es que no me canso de ver a mi adorado John Frusciante, cuatro, cuarenta y cuatrocientas veces.
Y por la noche fui con mi novio al concierto que The Jam dio en la Joy y que estuvo genial aunque un poco corto para mi gusto, apenas hora y media, que supo a poco, pero que disfrutamos como locos, a pesar de la ausencia de Paul Weller. Hicieron un repaso de sus clásicos dejándose aún así unos cuantos como That´s entertainment o Private Hell para mi disgusto (lo mismo me ocurrió con Moby hace un par de años, cuando pasó de tocar Extreme ways). En cualquier caso el concierto mereció la pena, por escuchar esas canciones en directo, por el ambiente que crearon y porque siempre me alegra comprobar que a pesar del paso de los años, el aumento de responsabilidades, la alopecia, la flacidez carnal y la barriguita, hay gente que no resigna a deshacerse de todo aquello que en su juventud les hizo felices, y no lo digo por los Jam precisamente, a los que el escenario rejuvenece sin duda, sino por una parte muy grande del público que no se cansaba de corear las canciones, de saltar, aplaudir y sonreír, como si hubieran atrapado en un instante la esencia misma de su juventud. Y es que la música es así de generosa.

 

posted by Ainhoa on 4:40 p. m. under

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Madrid-Canadá


Hoy estoy contenta porque mi blog ha cruzado el charco. Hace unos días un amable caballero canadiense me dejó un comentario en el post sobre Ofelia. Por supuesto le devolví la visita escribiendo unas palabritas en el suyo, que eso siempre se agradece. Hoy, haciendo un barrido por mis blogs favoritos, me he encontrado con la sorpresa de que el amable caballero canadiense, de nombre Davis Bigelow, me nombra y recomienda mi blog en la última entrada del suyo, algo que a mí y a mi ego nos ha hecho mucha ilusión. Por si os interesa echarle un vistazo, la dirección del suyo es: http://davisbigelow.blogspot.com/

In case you visit this spot again, Davis, thank you for your words; it´s always rewarding to know that what you write can be of some interest to someone (even though those language barriers).

 

posted by Ainhoa on 10:50 a. m. under

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That´s entertainment - The Jam


He aquí una rotunda descripción del mundo que nos rodea, con mucha mala leche en el título. Una canción genial.
http://es.youtube.com/watch?v=fqnuG2tnrzg


That´s entertainment – The Jam

A police car and a screaming siren
Pneumatic drill and ripped up concrete
A baby wailing and a stray dog howling
The screech of brakes and lamplights blinking

That´s entertainment

A smash of glass and the rumble of boots
An electric train and a ripped up phone booth
Paints splattered walls and the cry of a tom cat
Lights going out a kick the balls

That´s entertainment

Days of speed and slow time Mondays
Pissing down with rain on a boring Wednesday
Watching the news and not eating your tea
A freezing cold flat with damp on the walls

That´s entertainment

Waking up a six a.m. on a cool warm morning
Opening the window and breathing in petrol
An amateur band rehearsing in a nearby yard
Watching the tele and thinking about your holiday

That´s entertainment

Waking up from bad dreams and smoking cigarettes
Cuddling a warm girl and smelling stale perfume
A hot summer´s day and sticky black tarmac
Feeding ducks in the park and wishing you were far away

That´s entertainment

Two lovers kissing at the scream of midnight
Two lovers missing the tranquillity of solitude
Getting a cab and travelling on buses
Reading the grafitti about slashed seat affairs

Tha´t entertainment

 

posted by Ainhoa on 10:31 a. m. under

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Ofelia (John Everett Millais, 1851-2)

En las aguas profundas que acunan las estrellas, blanca y cándida,
Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente,
recostada en sus velos...

Arthur Rimbaud

Ofelia, de J. E. Millais se considera la obra más importante de los prerrafaelitas. Representa al personaje shakespearinano, una joven que supuestamente se suicidó lanzándose a las aguas debido a su amor no correspondido por el príncipe Hamlet y por el dolor que supuso la muerte de su padre a manos de su amado, y digo supuestamente, porque la escena del ahogamiento no aparece explícita en la obra, sino que sólo se conoce a través de las palabras de Gertrudis en el momento en el que le comunica la noticia a Laertes, hermano de Ofelia.

La muerte no me suele parecer algo romántico, y mucho menos el suicidio pero, por una de esas contradicciones que nos convierten en humanos, no puedo resistirme a la poesía que emana de esta obra, especialmente después de haber tenido la oportunidad de contemplarla, hace varios años ya, en una exposición organizada por la Fundación La Caixa.
No se trata de una obra de gran tamaño, sino de una pintura exquisita plagada de pequeños detalles que conforman un todo melancólico y delicado: el vestido que parece resistirse a desaparecer de la superficie, las aguas en calma, el rostro derrotado de Ofelia, las violetas alrededor de su cuello, que representan la desesperanza y la muerte temprana, la minuciosidad con la que la vegetación es tratada o las manos, que parecen exhibir su incapacidad para seguir adelante.
Ofelia, pobre infeliz, enloquecida tras el asesinato de su padre a manos de aquel que creía amar, el prícipe Hamlet.

 

posted by Ainhoa on 3:08 p. m. under

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La Abstracción del Paisaje (Del Romanticismo Nórdico al Expresionismo Abstracto)

1. Las estaciones del año. El invierno (Caspar David Friedrich, 1770-1840)

2. Nubes densas y oscuras. (Joseph Mallord William Turner, 1775-1851)
3. Estudio de nubes sobre un paisaje vasto. (John Constable, 1776-1837)

4. Dos mujeres en la orilla (Edvard Munch,1863-1944)

5. Sin título (Jackson Pollock, 1912-1956)

6. Sin título (Mark Rothko, 1903-1970)


La abstracción del paisaje (Del romanticismo nórdico al expresionismo abstracto). Este es el título de la exposición que se puede ver hasta el día 13 de enero de 2008 en la Fundación Juan March.
Robert Rosenblum (1927-2006), historiador de arte norteamericano, dio una serie de conferencias en la Universidad de Oxford en el año 1972 que serían recogidas en un libro : La pintura moderna y la tradición del romanticismo nórdico. De Friedrich a Rothko. Esta exposición está inspirada en ese libro y en ella se pueden admirar obras de, entre otros, Friedrich, Turner, Constable, Van Gogh, Munch, Kandinsky, Nolde, Mondrian, Klee, Pollock y, por supuesto, Mark Rothko.
Rosenblum sostenía que el origen de la abstracción moderna estaba en los paisajes representados por los pintores románticos del norte de Europa en el siglo XIX, partiendo de Friedrich y sus Estaciones del Año (de las cuales el Verano se ha perdido; el resto se puede ver en esta exposición), donde se captan la divinidad y la espiritualidad en los paisajes, alejándose de esta manera de las escenas propias del arte cristiano que hasta entonces se habían representado.
Esta teoría suscitó polémica y multitud de críticas, pero no deja de ser una buena excusa para disfrutar de las obras de un buen puñado de artistas excepcionales.

 

posted by Ainhoa on 7:52 p. m. under

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Georgia O´Keefe




"Yo me decía: tengo cosas en la cabeza que nada tienen que ver con lo que me han enseñado, formas e ideas que me son tan familiares, que responden tanto a mi forma de vivir y de pensar, que no se me ha ocurrido plasmarlas. Me decidí a empezar de nuevo, a olvidar lo que me habían enseñado y a aceptar como cierta mi propia visión de las cosas. Estaba sola, totalmente libre, sólo trabajaba para mí, era todavía desconocida y no trataba de agradar a nadie, sólo a mí misma."
Georgia O´Keefe

 

posted by Ainhoa on 7:36 p. m. under

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He comenzado a escribir una novela


He comenzado a escribir una novela (parece que esté confensando algún delito) y está resultando ser una experiencia abrumadora, agotadora y también reconfortante cuando doy con la palabra precisa o la frase perfecta para expresar exactamente lo que parece tan claro en mi cabeza.
De momento estoy en la fase de "búsqueda", por llamarla de alguna forma. Búsqueda de voz y tono, de los verdaderos motivos que tienen mis personajes para actuar como lo hacen (ellos también te pueden engañar si no te andas con cuidado), de sus particularidades físicas y de las de sus entrañas. Ya he hecho grandes hallazgos, les he asignado un nombre, los voy conociendo y les empiezo a coger cariño. Además, con mis compañeros de clase de la Escuela de Escritores se está desarrollando una complicidad extraordinaria, fruto, supongo, de haber compartido ya nuestros proyectos sin conocernos de nada. Me he encontrado con un grupo de gente culta y divertida y una profesora que de verdad cree en lo que hace. Salgo de cada clase fortalecida y con ganas de seguir adelante, y eso es importante para mí, porque la escritura es una actividad tremendamente solitaria, a menudo frustrante, y me hace falta ese intercambio de opiniones y una buena dosis de crítica ajena para tomar de nuevo perspectiva al sentarme, sola otra vez, delante de la pantalla del ordenador.

 

posted by Ainhoa on 5:04 p. m. under

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84, Charing Cross Road


14 East 95th St.
New York City
16 abril 1951



A todo el personal de 84 de Charing Cross Road:

Mil gracias por su maravilloso volumen. Jamás he tenido un libro con todos los cantos dorados. ¿Creerán ustedes que, además, llegó justamente en día de mi cumpleaños?


Habría deseado que no hubieran sido ustedes tan excesivamente correctos dedicándomelo en un tarjetón adjunto, en lugar de escribir su dedicatoria en la página de guarda del propio libro. Pero ustedes son libreros, claro..., y se les nota: han temido que una dedicatoria manuscrita en el libro le hiciera perder valor..., cuando para su actual propietaria lo habría incrementado muchísimo. (Y posiblemente también para un futuro propietario. A mí me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención.)


¿Y por qué no han firmado con sus nombres? Me imagino que Frank no les debe de haber dejado hacerlo: ¡probablemente no está dispuesto a consentir que yo escriba cartas de amor a nadie más que a él de esa casa!


Les envío saludos de América..., de esa amiga infiel que está derrochando millones en reconstruir Japón y Alemania, mientras permite que Inglaterra pase hambre. Algún día, si Dios quiere, iré a pedirles personalmente disculpas por los pecados de mi país (y cuando llegué el momento de regresar a éste, sin duda tendré que pedirles disculpas también por los míos propios).


De nuevo gracias por este hermosísimo libro. Pondré especial cuidado en evitar mancharlo de ginebra o ceniza, porque realmente es demasiado bello para una persona tan descuidada como yo.


Con afecto de

Helene Hanff

 

posted by Ainhoa on 6:51 p. m. under

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Escocia













Escocia es frío y nubes y lluvia. Pero eso ya lo sabía. Escocia es más que Edimburgo, es gente amable y sonriente, a pesar de ese frío, de esas nubes y de esa lluvia. Y es lagos, muchos e inmensos, y castillos y acantilados; y a veces parece que es el mismísimo fin del mundo, aunque siempre habrá una cabina desde la que reclamar lo que uno es capaz de reconocer. Es una granja aquí y otra allá; e iglesias y hermosos cementerios entre montañas. Y cascadas y ciervos que, nerviosos, se cruzan en la carretera; y vacas con flequillo y vacas sin flequillo que te miran impasibles mientras, ellas también, se cruzan en la carretera. Callejones, museos gratuitos, cervecerías, bed & breakfast y curiosas señales que te indican que en ese lugar hay ancianos, y padres con sus niños. Y carteles en inglés y en gaélico, y acentos imposibles. Y pueblecitos costeros donde por fin veo brillar el sol, donde, quizá por ello, sus habitantes exhiben unas sonrisas tan radiantes que parece que nunca habrán de ser alcanzados por el dolor ni mucho menos por la tragedia. Escocia es un lugar donde la taza de café más pequeña tiene un tamaño que asusta casi tanto como los estampados de las moquetas o de las cortinas. El cielo, generoso en matices y elementos; la tierra, verde, amarilla y violeta.

 

posted by Ainhoa on 7:32 p. m. under

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Brokeback Mountain


En mi barrio los únicos cines que hay están en el interior de dos espantosos centros comerciales, por lo que últimamente ni me molesto en mirar la cartelera y espero pacientemente a que pongan las películas en Digital +. Con cada excepción que hago, como es el caso de "El ultimátum de Bourne" (Jason Bourne es mi debilidad, qué le voy a hacer) hace menos de un mes, me prometo a mí misma que esa será la última vez que pise uno, pero no es de los centros comerciales de lo que quería hablar, sino explicar que es por ellos por los que veo la mayoría de las películas con más de un año de retraso, y eso es precisamente lo que me ha ocurrido con "Brokeback mountain".

Poco puedo decir que a estas alturas no se haya dicho ya sobre ella, pero no puedo resistirme a comentarla porque me ha parecido una película sublime.

Es la historia de dos "cowboys" que se conocen cuando van a pedir trabajo al ranchero del pueblo, que los enviará a Brokeback Mountain a cuidar de sus ovejas. Ennis del Mar (Heath Ledger) es un hombre distante, introvertido, marcado por la muerte de sus padres, con un objetivo en mente: casarse con su novia, tener hijos y conseguir un trabajo con el que mantener a su familia. Jack Twist (Jake Gyllenhaal) es extrovertido y charlatán, cuyo deseo es ganarse la vida compitiendo en rodeos. Entre ambos, poco a poco, nacerá una amistad que no tardará en convertirse en algo más profundo. Cuando el aislamiento concluye y regresan de las montañas llega también la inevitable separación. Memorable la escena en la que Ennis, tras la marcha de Jack, se mete en un callejón a llorar y vomitar su dolor.

Los años pasan, ambos se casan, tienen hijos y no saben nada el uno del otro hasta que Ennis recibe una postal de Jack diciendo que pasará a visitarle. A partir de entonces, varias veces al año, se escaparán juntos a Brokeback Mountain, el único lugar donde pueden ser libres para amarse. La imposibilidad de estar juntos día a día acabará devorándolos como personas y afectando a todos aquellos que les rodean a medida que el tiempo va trancurriendo.

Lo que convierte a "Brokeback Mountain" en una película arriesgada es el entorno en el que se desarrolla la acción y también la época (comienza en 1963), aunque no hay que olvidar que en algunos de los estados más conservadores de E.E.U.U. se prohibió su exhibición en pleno siglo XXI.

Es una película narrada con un ritmo tranquilo, que no lento, el necesario para envolvernos en una atmósfera en la que la mayoría de las cosas se quedan sin decir y los sentimientos sin expresar por el simple hecho de que no podría ser de otra manera.

Y no quiero terminar sin señalar que hasta ahora Heath Ledger me parecía un chulo cuyo talento, si lo tenía, no lograba ver por ningún lado, pero en esta película hace un trabajo admirable, creando un personaje contenido, con muchos matices, dureza, ternura y una mirada huidiza y avergonzada por no poder evitar querer a Jack.

 

posted by Ainhoa on 5:38 p. m. under

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Girasoles

Hoy mi niño me ha regalado un sencillo ramo de girasoles, tan bonito que no puedo dejar de mirarlo. Él sabe cúanto me gustan los girasoles, cómo me gusta mirar los campos amarillos cuando vamos en el coche. Porque el amarillo es mi color; alguien me dijo que eso se debe a que soy Leo, signo de fuego, pero yo nunca he creído mucho en la astrología, (por no decir nada).
En fin, que no quisiera ponerme sensiblona ante mi escaso público; tú has visto mis ojos sonreír cuando has aparecido por la puerta.

 

posted by Ainhoa on 7:39 p. m. under

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Kafka en la orilla, de Haruki Murakami



Ahora que voy a comenzar a leer Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, me apetece hablar de la última novela de Haruki Murakami que he leído, Kafka en la orilla.

En ella hay dos historias principales, la de Kafka Tamura, un joven que se marcha de casa el día que cumple quince años debido a las malas relaciones que mantiene con su padre, un afamado escultor al que su esposa abandonó llevándose con ella a su hija; y la de Satoru Nakata, un entrañable anciano que siendo niño sobrevivió a un extraño incidente en el que él y sus compañeros de clase, en una excursión al campo, pierden el conocimiento y caen al suelo desmayados. Sus compañeros despiertan, sólo él permanece inconsciente durante unos días más y cuando despierta, ha pasado de ser un niño inteligente a perder la memoria, aunque a partir de entonces poseerá la extraña habilidad de hablar con los gatos.

A lo largo del viaje que ambos emprenden, por separado y por diferentes motivos, se encontrarán con personajes que les ayudarán a conseguir un objetivo que ni ellos mismos conocen y que se irá concretando a medida que la acción avanza.

El universo que Murakami fabrica para esta novela es un lugar plagado tanto de elementos fantásticos y extraños como de escenarios totalmente reconocibles, por el que los personajes y el lector se pasean con total naturalidad.

La historia es ambiciosa, una especie de tragedia griega narrada con sensibilidad y crudeza ; seicientas páginas que no quería que se acabaran nunca. ¡Qué suerte la mía!

 

posted by Ainhoa on 2:00 p. m. under ,

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La bendita soledad de una mujer en el paro

Puede que haya personas que sientan pavor ante la perspectiva de pasar tan sólo una tarde a solas consigo mismas, pero ese, afortunadamente, no es mi caso.
Mi propia compañía me resulta extremadamente agradable; conozco mis gustos y las diferentes formas de satisfacerlos; mis despistes, nunca delitos (ni faltas, por supuesto) me inspiran una tierna benevolencia, y si decido abandonar mi guarida, humilde depósito de mis tesoros en forma de libros y cds, no temo ir sola al cine, a un museo o sentarme en una cafetería ante una taza de té y una buena novela. Esto, sin duda, es una gran ventaja puesto que, si todo va bien, durante los próximos dos años (como mínimo), este país tendrá que abstenerse de contar conmigo, al menos en mi faceta productiva. Abrazo desde ya y sin remordimientos los placeres de la vida, tan huidizos durante los últimos meses, placeres sin toque de queda, sola la mayor parte supongo, y en buena compañía cuando las obligaciones de mis seres queridos se lo permitan. Soy una feliz mujer en el paro, tan feliz que ni el gesto torcido de mi abuela cuando le dije que había dejado mi trabajo fue capaz de desdibujar mi estado de placidez mental. Lo siento abuela, pero yo nunca me tragué eso de que el trabajo da la felicidad o proporciona dignidad. El dinero, esa es la clave, y por el momento tengo suficiente para cubrir mis necesidades básicas y darme algún que otro capricho. ¿Lo que vendrá después? Sinceramente, me importa un bledo.

 

posted by Ainhoa on 7:12 p. m. under

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Brooklyn Follies, de Paul Auster




"Como él, en la facultad había cursado la especialidad de inglés, con la secreta ambición de seguir estudiando literatura o quizá probar suerte con el periodismo, pero me faltó valor para hacer alguna de las dos cosas. La vida se metió por medio- dos años en el ejército, trabajo, matrimonio, responsabilidades familiares, necesidad de ganar cada vez más dinero, toda esa cagada que nos deja empantanados cuando no tenemos los cojones de luchar por lo que queremos -, pero nunca perdí el interés por los libros. Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenan en la cabeza las palabras de un autor."


 

posted by Ainhoa on 5:27 p. m. under

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Tales of a female nomad


"Soy una nómada moderna. No tengo una dirección permanente, ni más posesiones que las que llevo conmigo, y muy pocas veces sé dónde estaré dentro de seis meses. Me muevo por el mundo sin un plan, guiada por el instinto, conectando con la gente a través de la confianza, y constantemente en busca de buenas oportunidades."

Así comienza Tales of a female nomad, un libro que llego hasta mí en forma de regalo de cumpleaños de mi gran amigo Cary DeLong, y que cuenta, en presente y en primera persona, las aventuras de una mujer estadounidense que, a sus cuarenta y ocho años, se encuentra divorciada, con los hijos ya en la universidad y sin deseo alguno de quedarse en casa lamentándose por ello. Doctorada en Antropología y escritora infantil de profesión, se lanza a descubrir un mundo que hasta entonces sólo conocía a través de libros y documentales. Méjico, Nicaragua, Guatemala, Israel, las Galápagos, Nueva Zelanda, Tailandia y sobre todo, Bali, donde residirá durante ocho años interrumpidos sólo por alguna escapada a su país.

Huye de los itinerarios frecuentados por los turistas, contactando principalmente con maestros de escuela a los que se ofrece para hablar de sus libros a los alumnos o enseñar inglés. Sus estancias suelen ser largas (aunque ninguna tanto como la balinesa), y sorprende la facilidad con la que la gente de casi todos los países mencionados le ofrece un lugar en el que alojarse, ya sea una cabaña o un palacete, sin apenas conocerla. Gracias a su primera y frustrante experiencia en una remota aldea mejicana, pronto se da cuenta de que para ser admitida en una comunidad con la que, en la mayor parte de los casos, no tiene en común ni el idioma, ha de vestir como ellos, comer lo que comen ellos, aprender las palabras y los gestos de cortesía y jamás juzgar lo que ve. Así consigue que la admitan como a una más e incluso le hagan partícipe de muchos de sus ritos ancestrales, creando lazos indestructibles con muchas de las personas que va conociendo a lo largo de los años.

Ahora, a sus setenta años, parece mantener intacto su entusiasmo por la gente de todos los rincones del planeta, porque es precisamente eso, conocer gente, lo que no le permite quedarse mucho tiempo en un mismo lugar.

En su página web http://www.ritagoldengelman.com/, podéis leer los diarios de sus últimos viajes. Merece la pena.

 

posted by Ainhoa on 2:52 p. m. under

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Curtains- J.F.



"-Entonces me gustaría preguntarte una cosa. ¿Crees que la música posee el poder de cambiar a la gente? Es decir, que si, en un momento determinado, escuchas una música determinada, ésta puede hacer que se produzcan grandes cambios dentro de ti.

Ôshima asintió.

-Por supuesto-dijo -. Eso sucede. Experimentamos algo y, como resultado, ocurre algo. Es una especie de reacción química. Luego nos examinamos a nosotros mismos y descubrimos que la gradación de todo lo que nos rodea ha ascendido un punto. Y que, a nuestro alrededor, el mundo se expande. Yo lo he experimentado. No sucede muy a menudo, pero a veces ocurre. Es como el amor."
Kafka en la orilla
Haruki Murakami

 

posted by Ainhoa on 10:34 p. m. under

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The Warmth






Hoy me apetece dedicarle esta entrada a Brandon Boyd y no por su cara bonita, que lo es, sino por su voz, que lo es mucho más, porque es capaz de convertir un anodino viaje en metro en un viaje mental alucinante, de esos en los que notas que algo se ha roto dentro de tu cabeza, algo que no te molestarás en arreglar porque así te gusta más. ¿Alguien sabe de lo que estoy hablando? La solución, escuchando a Incubus. The warmth me gusta porque ya estoy en el otro lado, porque ya he dado el salto, porque si me apetece cerrar los ojos y volverme loca, lo haré, sin importarme si el viento resulta demasiado frío.

The Warmth

I'd like to close my eyes, go numb
But there's a cold wind coming from
The top of the highest high-rise today
It´s not a breeze ´cause it blows hard
Yes, and it wants me to discard
The humanity I know, watch the warmth blow away

So don't let the world bring you down
Not everyone here is that fucked up and cold
Remember why you came and while you're alive
Experience the warmth before you grow old

So do you think I should adhere
To that pressing new frontier
And leave in my wake, a trail of fear?
Should I hold my head up high
And throw a wrench and spokes by
leaving the air behind me clear?

So don't let the world bring you down
Not everyone here is that fucked up and cold
Remember why you came and while you're alive
Experience the warmth before you grow old
So don't let the world bring you down
Not everyone here is that fucked up and cold
Remember why you came and while you're alive
Experience the warmth before you grow old
Before you grow old


Y aquí tenéis el vídeo de la canción, que pertenece al DVD The morning view sessions.
http://es.youtube.com/watch?v=J0ZRvxDrOxo

 

posted by Ainhoa on 6:04 p. m. under

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Se acabó

El día 2 de agosto entregué la carta de baja voluntaria en mi trabajo. El día 17 de agosto seré una persona libre de nuevo.
Durante las últimas semanas una idea rondaba mi cabeza sin parar, no podía dejar de pensar que me estaba convirtiendo en lo que nunca quise ser: una contable atrapada en una rutina soporífera por el mero hecho de tener un buen sueldo, un sueldo que ya no era suficiente porque mi vida ya no era mi vida. Hasta hace nada ha estado bien, sobre todo por unas compañeras fantásticas a las que voy a echar mucho de menos, pero estos últimos meses han sido muy duros y me había metido de lleno en una dinámica que consistía en trabajar diez y doce horas al día y esperar como una demente a que llegara el fin de semana, durante el cual todas mis energías se evaporaban pensando en todo lo que iba a hacer y nunca hacía. Pero eso se acabó y no puedo evitar sonreír cada vez que lo pienso. Ahora tengo ante mí las fiestas de mi pueblo, un viaje de diez días por Escocia y, teniendo en cuenta los tiempos que corren, saturados de gente saturada, una indecente cantidad de tiempo libre. Mi prioridad es escribir una novela, y tras ella está el deseo de caminar por Madrid como si fuera una turista, visitando todos esos lugares para los que nunca encontraba un hueco. Tendré más tiempo para mis amigos, para leer sin parar, para ir al dentista, al ginecólogo, limpiar a fondo la cocina o ir a Tráfico a cambiar la dirección del coche, para tumbarme en el suelo de mi salón mientras escucho a John Frusciante, para ver todas las pelis de Eric Rhomer que todavía no he visto, para volver a estudiar francés..., y para pensar de nuevo, de verdad, por fin.
Sé que mucha gente pensará que soy una inconsciente por haber dejado un trabajo tan bien pagado que tampoco implicaba un gran desgaste físico, pero no me importa, porque es mi vida y porque, como dice mi padre, día que pasa no vuelve y yo ya no quería desperdiciar ni uno más de esos días. No tengo hipoteca, ni hijos, mantengo mi nivel de responsabilidad bajo mínimos (por razones de salud mental), así que creo que esta decisión que he tomado es casi una obligación, por todos aquellos a los que los tipos de interés y los precios de las guarderías les tienen cogidos por los huevos. Un saludo desde mi libertad.

 

posted by Ainhoa on 4:27 p. m. under

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The Smashing Pumpkins







Yo crecí con Smashing Pumpkins, pero como si de unos primos lejanos, a los que apenas ves un par de veces al año, se tratara. Por supuesto que conocía "Tonight, tonight", "Disarm" o "Bullet with butterfly wings", aunque nunca les presté mucha atención. Pero hace poco más de un mes, mi buen amigo Fenosa, me propuso ir al concierto que junto a The killers, Kasabian y un par de grupos más daban en Las Ventas, y no pude negarme porque la verdad es que estaba tan aturdida por la situación en mi trabajo, que un concierto en buena compañía me parecía la mejor manera de liberarme. A lo que iba, que me lío: la aparición de Billy Corgan en el escenario fue uno de esos momentos que se te quedan grabados para siempre en la memoria, majestuoso y friki, una combinación perfecta, al menos para mí. Apareció con una especie de túnica blanca y transparente, surgiendo de la nada, o más bien de los acordes de United States, uno de los temas de su último álbum, Zeitgeist, y ya no pude hacer nada.
Recuerdo que apenas tarareé las canciones, apenas me moví durante todo el tiempo que duró el concierto, simplemente me limité a estar ahí, pero de verdad, estar ahí sin desear estar en ningún otro lugar.

 

posted by Ainhoa on 6:43 p. m. under

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Entretenimientos de verano





























Habrá que esperar hasta agosto para disfrutar de "The Bourne ultimatum", pero seguro que merece la pena. Pues sí, aunque entre mi filmografía favorita predominen películas intimistas que tienden al drama, una también tiene sus debilidades casi inconfesables y la saga Bourne es una de ellas. Terminator es otra, por cierto. La primera parte, eso sí. Y hablando de debilidades casi inconfesables, también me he enganchado a una serie de adolescentes absolutamente previsible, One tree hill, aunque ha terminado la segunda temporada y en el canal Cosmopolitan no se han dignado a anunciar cuándo comenzará la tercera. Y ahora, ¿qué se supone que voy a ver a la hora del desayuno? ¿A Rajoy, Acebes y Zaplana? ¡Como si no fuera suficiente con estar atrapada en Madrid durante todo el mes de julio muriéndome del asco por el calor y por tener que verle el careto a mi jefe cada día!


Otro de mis entretenimientos favoritos, este de cualquier estación del año, es la lectura (aunque esto, más que un entretenimiento es una forma de vida). Una vez traté de leer El castillo, de Kafka, en pleno julio y tuve que dejarlo porque la historia no me llegaba, con tanta nieve y tanto frío. Entonces llegué a la conclusión de que hay libros de verano y libros de invierno. Teorías aparte, creo que este verano continuaré con mi obsesión por Auster, que este señor lo mismo resiste el frío que el calor, aunque trataré de combinarlo con otros autores como Paul Bowles o Murakami, del que, siguiendo el consejo de Ana, compré Kafka en la orilla el otro día. ¡Vaya! Kafka de nuevo. Habrá que probar, por lo menos. También me gustaría releer las biografías de grandes viajeras como Mary Kingsley o Freya Stark, pero me temo que eso haga que mi vida todavía parezca más absurda y mediocre, así que quizá lo deje para cuando mis ánimos estén un poquito más elevados.


En cuanto a la música, si habéis leído la entrada anterior, ya sabéis que he redescubierto a Gun y estoy como una niña con zapatos nuevos. Mi adorado John Frusciante sigue acompañándome cada día, igual que Incubus, Snow Patrol o The doors, porque lo de dejarme llevar por esos horrores denominados "canción del verano", nada de nada, que una tiene su dignidad, por mucho que Montse me eche la bronca por mi intransigencia al respecto. Lo siento, pero nunca podría mezclar a mi Frusciante con el Koala o su puta madre. Es que sólo de pensarlo una pierde hasta la compostura.

Otro de los grandes entretenimientos es salir de cañas a la terraza más grande del barrio día sí, día también. Menos mal que tengo un metabolismo agradecido que si no, con tanta cerveza, croquetas, patatas bravas o raciones de chopitos, iba a acabar el verano como la montón.


Y llegará la hora de irse al Cabo de Gata, es decir, al paraiso; y de disfrutar de las fiestas de mi pueblo (ahí sí que no podré evitar escuchar las canciones estivales, pero desde luego no será por propia elección), y después a Escocia, y para cuando vuelva espero que el calor nos haya abandonado.

 

posted by Ainhoa on 7:07 p. m. under

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GUN -Taking on the world


En septiembre me marcho de vacaciones a Escocia. De momento sólo sé que aterrizaremos en Edimburgo y a partir de ahí, ya veremos. Pero esa será otra historia que os contaré en su momento. El hecho es que ir a Escocia me ha recordado a un grupo de Glasgow llamado Gun, al que no paré de escuchar durante mi adolescencia. Su primer disco se tituló "Taking on the world" y es uno de los mejores trabajos que he escuchado nunca. Canciones llenas de pesimismo y derrota, con algún que otro punto de esperanza, que hoy he vuelto a escuchar, aunque quizá no sea eso lo que más me convenga ahora que ando un pelín baja de ánimos. Pero me da igual porque "Better days" o "Can´t get any lower" me transportan a mis años de instituto, cuando Las Chungas estaban tomando forma, cuando mi abuela todavía vivía y mi hermano pequeño no se había decidido a hablar, por sus cojones. Y no es que yo sea de las que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero aquellos años fueron tan especiales que me ha emocionado recordarlos de una manera tan real, a través de esas canciones, como si todo no hubiera transcurrido tan deprisa desde entonces, como si todavía siguiéramos allí.
En fin... Aquí tenéis un par de vídeos.

 

posted by Ainhoa on 7:22 p. m. under

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Mentira Cochina

El pasado sábado se presentó en la Sala Clamores el libro que todos los años publica el Taller de Escritura. Su título es Mentira cochina y en él hay un relato escrito por una servidora titulado Música de fondo. Además tuve que escribir un pequeño discurso para leer durante la fiesta. La verdad es que me pasé una semana de los nervios por eso, por tener que hablar en público, pero al final todo salió bien. Este es el discurso:

"Se supone que debería haber escrito un texto pretendidamente gracioso para amenizar durante unos minutos esta noche tan especial. Pero es que hace un par de semanas mi curso terminó, un mes antes de lo previsto y de manera forzosa, puesto que me convertí en la única alumna. Como se suele decir, no hay mal que por bien no venga: de repente había encontrado el tema perfecto para hablar esta noche, podía lanzarme a ironizar sobre las excusas que a menudo utilizamos para no escribir, ya sabéis, el trabajo, que no me deja tiempo, que es la más socorrida, y cosas por el estilo. Pero tratando de construir un texto más o menos ingenioso, vi de que no avanzaba, y no avanzaba porque me había topado de frente con una fea conclusión: me di cuenta de que lo que nos aparta de las palabras es fundamentalmente el miedo, y el miedo no es divertido.
Quentin Bell escribió sobre su tía, Virginia Woolf, algo bastante significativo al respecto: “Sus novelas estaban muy cerca de sus propias fantasías y siempre fue consciente de que, para el mundo exterior, podían sencillamente parecer una locura. Su miedo a la burla despiadada del mundo contenía el temor más profundo de que su arte, y por consiguiente ella misma, fuera una suerte de impostura, el sueño de un idiota que no tiene valor para nadie.”
Me parece que no es muy difícil reconocerse en esas palabras. El miedo es demasiado fuerte, a veces viene en forma de revelación divina ante la que uno no tiene nada que hacer salvo echar a correr y pedir disculpas a los que te rodean por esta especie de locura que te retiene en un universo paralelo de palabras, jurando que no volverá a ocurrir. Pero una vez recuperados de los sudores y el dolor de estómago, del vértigo y los mareos, agachamos la cabeza y pedimos perdón de nuevo, esta vez a nosotros mismos, por no confiar en nuestras posibilidades como contadores de historias, por haber huido sin apenas intentarlo. Supongo que ahí está la clave, en tener miedo a todo menos a regresar."

 

posted by Ainhoa on 12:22 p. m. under

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Marruecos
















Hace ya casi un par de meses que regresé de Marruecos, donde pasamos una semana fantástica y estrambótica, a nuestro aire, sin que nadie nos dijera cuánto tiempo podíamos pasar en cada lugar.
Llegamos con nuestras mochilas al diminuto aeropuerto de Marrakech y, tras cambiar nuestros euros por Dirhams, salimos en busca de un taxi que nos llevara a nuestro hotel, que al estar situado en una de las estrechas callejuelas de la Medina, ni siquiera el taxista sabía cómo llevarnos hasta él. Tras consultar con varios colegas, por fin emprendimos la marcha. El hotel (Riad Nora), era un pequeño palacete de cuatro habitaciones con un precioso patio en el centro al que se accedía por una diminuta puerta que no hacía presagiar la belleza que nos esperaba en su interior.
La Medina de Marrakech no es muy grande y sus calles están atestadas de pequeños comercios de todo tipo, gente y motocicletas con las que tienes que tener un extremo cuidado para no acabar atropellado. El punto destacado es la plaza Djema el Fnaa, donde hay cientos de puestos de comidas, tatuadoras de henna, encantadores de serpientes, músicos y gente, mucha gente. Los restaurantes tienen amplias terrazas donde se puede degustar un delicioso cous-cous mientras disfrutas del espectáculo ajetreado que se desarrolla en la plaza.
La Koutubia, hermana gemela de la giralda de Sevilla, es otro punto clave de la ciudad. Al no ser musulmanes no pudimos visitar su interior, pero estuvimos sentados en los jardines que la rodean, disfrutando del sol y la agradable temperatura.
También visitamos las Tumbas Saadies, pertenecientes a la dinastía anterior a la de los alauitas, a la que pertenece el rey actual. Para llegar y disfrutar de sus jardines de naranjos, tuvimos que atravesar una tienda de artesanía.
Marrakech no es una ciudad monumental, no tiene muchos lugares que visitar, su encanto reside en las calles estrechas y en su gente, pausada y amable. Una mañana, paseando por los alrededores del Palacio Real, que tampoco se puede visitar, un hombre con su bebé en brazos, nos preguntó si necesitábamos ayuda y nos indicó qué lugares visitar. Seguimos hablando con él por las calles de la Kasbah hasta que llegó a su casa. Al ir a despedirnos nos invitó a tomar el té y aceptamos movidos por su amabilidad. Pasamos allí la mañana, tomando un delicioso té de menta, conversando en inglés y francés. Como recuerdo, nos hicimos unas fotos para las que nos prestó unas chilabas confeccionadas por su mujer, a la que no conocimos, a pesar de que fue ella la que nos preparó el té. Una agradable y sorprendente visita de la que nos llevamos un buen recuerdo.
Después de unos días en Marrakech decidimos contratar una excursión para cumplir uno de mis sueños: dormir en el desierto. Cruzamos el Atlas en un jeep conducido por un abuelo de aspecto despreocupado adicto a la velocidad. Hubo momentos en lo que pensé que no llegaría a cumplir los 32. Hicimos una parada el Ouarzazate, tras visitar una kasbah, una ciudad cuyos edificios están hechos de barro, que surge majestuosa en medio de la nada.
Llegamos a Zagora al anochecer y por el camino pudimos observar la mutación del paisaje (de las cumbres nevadas del Atlas a los oasis al aproximarnos al Sáhara), de la luz (del sol amable a la luz rosada del atardecer) y de la indumentaria de la gente, sobre todo de las mujeres que, cuanto más al sur, sus ropas estaban hechas de visillos negros bajo los que se adivinaban telas de vibrantes colores.
Al campamento del desierto llegamos ya de noche. Cenamos en una tienda hecha con mantas, la sopa más insulsa que he comido nunca y un delicioso tagine de pollo. Después disfrutamos de los cánticos de los nómadas al calor del fuego y más tarde nos fuimos a la cama, un colchón fino tirado en el suelo de otra tienda hecha con mantas. ¡Qué frío pasé! Eso es algo indescriptible. Tenía el rostro congelado y me dolía todo el cuerpo, pero ¿qué importa eso ahora comparado con la posibilidad de ver amanecer en el desierto, de disfrutar de esos colores que me ofreció el cielo? Tras desayunar a base de té, pan, mantequilla y mermelada, emprendimos el regreso a Zagora, pero esta vez en camello. Mi camello resultó ser una animal de lo más encantador y, aunque al principio iba un poco tensa, al final logré sentirme tan cómoda con el balanceo que hasta iba sin manos.
Regresamos a Marrakech encomendándonos a Alá para que las ansias de velocidad de Hussein no fueran impedimento para acabar la excursión felizmente.
Nuestra siguiente parada fue Essaouira, un pueblecito costero, antiguo reducto hippy, donde disfrutamos de una par de días de paz absoluta, paseando a orillas del mar, visitando las numerosas galerías de arte que hay (compré un cuadro de estilo naïf que me encanta contemplar cada mañana cuando me despierto), comiendo y bebiendo (nada de alcohol, claro).
Como conclusión decir que el marroquí es pausado y alegre, descuidado (cuando regresamos al hotel, exhaustos tras nuestra experiencia en el desierto, el director del hotel se había olvidado de nosotros, que éramos los únicos huéspedes aquella noche, y había cerrado el hotel. Tras la milagrosa aparición de una antigua trabajadora del hotel que contactó con él, vino luciendo una media sonrisa en la cara, como si fuera un niño travieso después de haber hecho una de las suyas) y un incondicional del trapicheo (antes de encontrar al taxista que definitivamente nos llevó a Essaouira, me peleé con otro y con su intermediario, dos personajes poco claros, en mitad de una plaza llena de hombres). Pero, sobre todo, es amable y hace que la visita a su país sea una auténtica delicia.

 

posted by Ainhoa on 7:45 p. m. under

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