2008

Podía hacer balance de los hechos que no necesitan grandes alardes lingüísticos para ser comprendidos. Este año me fui de vacaciones a Rumanía. E hice un par de escapadas, a Lanzarote y al Cabo de Gata. Eso todo el mundo lo entiende. Sigo escribiendo mi novela. He comenzado con el capítulo catorce. No, no sé cuántos capítulos va a tener. Esto también se entiende sin problema. Y no, de momento no estoy buscando trabajo. Bueno, esto a veces no se entiende, pero no porque el lenguaje sea complicado, sino porque hoy en día resulta difícil concebir que alguien pueda estar en paro y no preocuparse por ello. Yo lo elegí, no te preocupes, que todavía tengo ahorros suficientes para sobrevivir con cierta holgura. Esto es lo que le tengo que recordar a mi madre cada vez que sale el tema, aunque ni así consigo que deje de angustiarse.
Ese es un balance fácil de hacer. Es casi una enumeración salpicada de comentarios hechos con más o menos gracia.
Pero hay otro tipo de balances, otros hechos, los que de verdad quisiera poder contar, que más que hechos son sensaciones, a pesar de que me han llevado en volandas a través de estos doce meses. Ha sido mucho el tiempo que he tenido para mí, para pensar, para leer, para escribir, para escuchar música, para disfrutar de mi soledad. Por mucho que haya sido lo más significativo y enriquecedor que me ha ocurrido en años, encuentro demasiado complicado revisitar todas esas emociones y volcarlas en este espacio, explicar lo que han supuesto para mí. Lo he intentado, pero exponerme de esa forma me resultaba demasiado violento. Así que al final he optado por la cobardía de condensarlas en verbos que, a pesar de la dimensión de su significado, así, en abstracto, parecen vulgares, ajados. Pensar, leer, escribir, escuchar música, disfrutar de mi soledad.

 

posted by Ainhoa on 12:36 p. m. under ,

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"Alta Fidelidad", de Nick Hornby


"Me he pasado casi treinta años oyendo a éste, al otro y al de más allá, cantar sobre sus corazones rotos, ¿y me ha servido de algo? Una mierda.
Por eso, puede que lo que dije antes sobre eso de que escuchar demasiados discos termina por arruinarte la vida... puede que, al fin y al cabo, tenga algo de verdad. (...) Me da la impresión de que si pones la música (y los libros posiblemente, y el cine y el teatro, y las cosas que tienen sentimiento y que te hacen sentir) en el centro de tu ser, no podrás aclarar ni en broma tu vida amorosa; no podrás pensar en esa vida amorosa como quien piensa en un producto acabado.
Tendrás que pasarte la vida dándole caña, tendrás que mantenerla viva y revuelta; tendrás que darle caña sin parar, desenmarañarla a cada paso, hasta que se te deshaga entre las manos y te veas obligado otra vez a empezar de cero. A lo mejor es que todos vivimos la vida a una intensidad excesivamente alta, al menos los que pasamos el día entero absorbiendo cosas de alta carga emocional, y es consecuencia lógica que no podamos sentirnos meramente contentos: tenemos que ser infelices, o si no vivir en éxtasis, en un estado de completa felicidad, y esos estados son difíciles de alcanzar dentro de una relación de pareja sólida y estable.
Puede que Al Green sea directamente responsable de más cosas de las que había supuesto."

 

posted by Ainhoa on 10:50 a. m. under

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Polly

Polly fue secuestrada, torturada y violada. Ocurrió en Tacoma, en junio de 1987.
Kurt Kobain quiso entrar en la mente del secuestrador, torturador y violador a través de esta canción. Canta como si fuera él. Polly quiere una galleta. A Polly le duele la espalda. Polly quiere agua. Canta como si fuera él, pero no acabo de creérmelo. Su voz lo delata. Es demasiado delicada. Además, Kurt libera a Polly. Y eso no ocurrió en la realidad. Kurt hizo que el raptor creyera que su víctima disfrutaba con el martirio que estaba sufriendo, hizo que bajara la guardia y Polly pudiera huir. Kurt era un buen chico.

 

posted by Ainhoa on 11:53 a. m.

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