Hasta el año que viene

21 de Diciembre de 2009


Así ha amanecido mi barrio esta mañana. Con esta imagen navideña me despido hasta el año que viene y os deseo Felices Fiestas. ¡Ah! Y mucha suerte mañana con la lotería.

 

posted by Ainhoa on 11:32 a. m. under

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The Clash - London Calling

16 de Diciembre de 2009

"Nos comunicábamos por medio de la música; era el ruido de su vida interior".
Las palabras, de Jean-Paul Sartre

 

posted by Ainhoa on 7:12 p. m.

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Niños en la galería Tate Modern

07 de Diciembre de 2009

Me encantó ver a todos estos niños en la Tate Modern de Londres, tan concentrados, dispuestos a reproducir en sus cuadernos aquellas esculturas.

 

posted by Ainhoa on 10:30 a. m. under ,

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Aniversario por capítulos

30 de Noviembre de 2009
Paco y yo somos muy dados a celebrar cumpleaños y aniversarios por capítulos. Por ejemplo, ayer por fin concluimos la celebración de nuestro undécimo aniversario, que en realidad fue el 16 de octubre. Y es que tuvimos que esperar más de un mes para que él disfrutara de mi regalo porque eran un par de entradas para ver el partido entre el Rayo Vallecano y su adorada Real Sociedad (me hace gracia que un avulense sea de la Real). Así que nos fuimos para Vallecas, a pesar del frío y la lluvia, y la verdad es que lo pasamos muy bien. Había muy buen ambiente, con un montón de aficionados de la Real. El partido terminó con empate a tres y aunque hubiera reparto de puntos y la Real perdiera el liderato de segunda división, al menos vimos un montón de goles. Además, nos encontramos con un amigo al que hacía un montón de años que no veíamos. Era compañero nuestro de trabajo en el restaurante en el que Paco y yo nos conocimos. Al acabar el encuentro, nos tomamos unas cuantas cañas con él y un amigo suyo. Ya de vuelta en nuestro barrio, Paco y yo seguimos de cañas, no olvidemos que estábamos celebrando el capítulo final de nuestro aniversario.

 

posted by Ainhoa on 3:15 p. m. under

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Siri Hustvedt

24 de Noviembre de 2009

Releyendo Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt, descubro cosas que no percibí la primera vez. Suele pasar. Por eso me gusta tanto releer, porque es como entablar una amistad con alguien que te ha caído bien tras un encuentro fortuito. Percibo una mayor profundidad en cada gesto de los personajes y creo que es porque ahora sé qué les va a ocurrir. Sus teorías (sí, estos personajes teorizan mucho) ya no me parecen tan abrumadoras y algunos detalles que en su día me parecieron superfluos, un mero ejercicio de egocentrismo estético, ahora me parece que tienen mucho sentido. Ésta es una de las relecturas que más estoy disfrutando, así que desde aquí reivindico a Siri Hustvedt como la gran escritora que es, a pesar de que la sombra de su marido, Paul Auster, sea alargada (y ancha y tupida e incluso asfixiante).

 

posted by Ainhoa on 10:54 a. m. under

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Las gafas de Sánchez Mazas

16 de Noviembre de 2009

"El día siguiente todo transcurrió con normalidad; al otro día todo cambió. Como cada mañana, Sánchez Mazas se levantó con el sol, cogió el paquete de comida que le habían traído de Mas Borrell y se encaminó al Mas de la Casa Nova; al cruzar el cauce del arroyo tropezó y cayó. No se hizo daño, pero se rompió las gafas. El hecho, que en circunstancias normales le hubiera contrariado, ahora le desesperó: padecía una aguda miopía, y sin el concurso de los cristales la realidad era sólo un puñado ininteligible de manchas. Sentado en el suelo, con las gafas rotas en las manos, maldijo su torpeza; a punto estuvo de echarse a llorar de rabia."
Soldados de Salamina, Javier Cercas

Sánchez Mazas, además de periodista y escritor, fue miembro fundador de la Falange Española, inventó el grito "¡Arriba España!" y fue uno de los compositores de la letra del Cara al sol. También era monárquico y pertenecía a la alta sociedad. Y nada de eso me gusta (y yo soy bastante visceral con mis no-gustos). Pero cuando leí el párrafo que he copiado al principio, perteneciente a Soldados de Salamina, sentí una gran pena por él. En una novela que habla de la guerra y de las miserias del ser humano, ese párrafo que cuenta cómo se le rompieron las gafas mientras se escondía en el monte, tras haberse librado de un fusilamiento seguro, fue uno de los que más me conmovió y es uno de los que más recuerdo. También fue una pena visceral, ajena a la razón y a cualquier expresión espontánea de aquello que una tiene interiorizado; algo como "que se joda el cabrón fascista de mierda". Era una pena de las que se sienten en el estómago al visualizar la imagen de un hombre sentado en el suelo, desconcertado, indefenso y a punto de romper a llorar, con sus gafas rotas en la mano.

 

posted by Ainhoa on 11:54 a. m. under ,

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Actualizando el blog a base de excusas

09 de noviembre de 2009

Todos los días me levanto pensando que tengo que actualizar el blog, pero al final no lo hago. El caso es que ando escribiendo un relato que quiero enviar a un concurso y eso me tiene ocupada la mayor parte de la mañana. Luego me pongo a cocinar y claro, ahora que una tiene cierta dignidad gastronómica y aspira a que, por poner un ejemplo, la cebolla de sus platos no parezca cortada a mordiscos, pues eso, que al final me quedo sin tiempo para nada más. Podría actualizar el blog por la tarde, pero resulta que después de comer comienzo a perder energía, como Terminator después de ser aplastado por una plancha de acero (porque mis ojos sólo son rojos en las fotos, que si no seguro que se me apagaban). Como consecuencia de ello la creatividad desaparece y aunque alguna vez me ha dado por encender el ordenador dispuesta a escribir algo decente, lo cierto es que no me centro. Así que, para equilibrar mi existencia, dejo para las tardes actividades más o menos prácticas, como hacer la colada o planchar o enseñar inglés a un grupo de preadolescentes macarras, el mejor antídoto contra la falta de energía vespertina sin lugar a dudas.
Espero que este montón de excusas valga como actualización.

 

posted by Ainhoa on 11:24 a. m. under

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Galletas de avena y pasas con un toque de canela


30 de Octubre de 2009
Mientras espero a que Cary me envíe la receta de sus "world famous Christmas cookies", como él dice, voy haciendo mis pinitos en el mundo de la galleta con recetas tan sencillas como esta. Sé que la avena, a pesar de ser tan buena para nuestro organismo, no es algo que provoque pensamientos golosos, pero os aseguro que bien mezcladita con el resto de los ingredientes y horneada da un resultado que sí es para relamerse.


Ingredientes para 24 galletas

115 gr. de mantequilla
1 taza de azúcar moreno
2 huevos
1 taza de harina
1 taza y 1/2 de copos de avena
1 cucharadita de levadura
1 taza de pasas
1/2 cucharadita de canela


Comenzamos precalentando el horno a 180ºC.
Después, ponemos la mantequilla, los huevos y el azúcar en un cuenco y batimos con la batidora hasta conseguir una mezcla homogénea.
Se le añade la harina y la levadura tamizadas y se mezcla con una cuchara de madera. Seguidamente añadimos los copos de avena, las pasas y la canela y seguimos removiendo hasta que quede todo bien mezclado.
Engrasamos una bandeja con mantequilla.
Formamos pequeños montoncitos de masa con las manos que colocaremos en la bandeja dejando espacio entre ellos ya que en el horno se expanden.
Dejamos que se horneen durante 15 minutos. Si parece que las galletas todavía están un poco blanditas (aunque lo suficientemente consistentes para retirarlas de la bandeja), no pasa nada ya que se endurecen cuando las dejamos reposar fuera del horno.
Que las disfrutéis.
Fotografía: Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 9:35 a. m. under ,

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La estatua del jardín botánico

23 de Octubre de 2009
No sé por qué hoy me he despertado tarareando esta canción. Hacía siglos que no la escuchaba. A saber qué habré soñado.

 

posted by Ainhoa on 11:02 a. m.

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Ávila

20 de Octubre de 2009



Ávila es una de mis ciudades favoritas. Hace poco estuvimos por allí, disfrutando de los últimos días de buen tiempo, aunque si hubiera hecho frío tampoco me habría importado demasiado; Ávila es una ciudad fría y eso es parte de su encanto. También es una ciudad pija y eso ya me molesta un poco más. Tuvimos que hacer un gran ejercicio de abstracción para obviar las hordas de padres e hijos con camisa de rayas y jersey (rosa o amarillo en su mayoría) sobre los hombros. Todos vestidos de domingo (bueno, vale, era domingo), yendo y viniendo de misa. Pijos aparte, me encantó volver a pasear alrededor de la muralla, visitar el interior de la basílica de San Vicente por primera vez, comprobar lo bonito que está El Chico después de las obras o ver el dedo índice (más o menos) incorrupto de Santa Teresa (tanto C.S.I. para nada, porque del repelús que da asusta bastante).
Fotografías: Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 11:25 a. m. under

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Solidaridad emocional

13 de Octubre de 2009
"Un hito importante del proceso evolutivo fue la invención del canto y la danza, porque cuando los grupos humanos flexionan sus grandes músculos y se mantienen juntos moviéndose y voceando rítmicamente despiertan una cálida sensación de solidaridad emocional que hace que la cooperación y el apoyo mutuos en situaciones peligrosas sean mucho más firmes que antes. Debido a ello, el canto y la danza se hicieron universales entre las comunidades humanas. Este comportamiento es tan distintivo de nuestra especie como el propio lenguaje. Su gran ventaja estaba en que los grupos más numerosos podían mantenerse unidos, resolver discrepancias y defender el territorio más eficazmente, porque el hecho de unirse para cantar y bailar disipaba las fricciones y rivalidades entre todos los participantes."
Las redes humanas, J.R. McNeill y William H. McNeill

 

posted by Ainhoa on 9:07 a. m. under

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También fuimos a Santorini

04 de Octubre de 2009

Los colores son puros, las formas dulces. Es tan fácil tomar fotografías bonitas en esa isla...










Fotografías: Ainhoa

 

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Fuimos a Atenas y ...

30 de septiembre de 2009








 

posted by Ainhoa on 11:40 a. m. under

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Bajo el sol de la Toscana

13 de Septiembre de 2009


"Limitarse a conducir. Lejos y deprisa. Hay un fuerte ímpetu en esos viajes, el deseo de escapar, incluso cuando uno se engaña diciendo que lo hace para ver lo esencial de los lugares y hacerse una idea de adónde quiere volver. No es el destino lo que importa, sino la capacidad de permanecer felizmente en la carretera, donde nadie conozca o entienda o le importe ninguna de las cosas que han estado agobiándote, que te hacían estar tan frenético como un lagarto con una piedra aplastándole la cola."
Frances Mayes
Bajo el sol de la Toscana
Fotografía:Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 4:16 p. m. under ,

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Ciudades oxidadas y un Cristo en el jardín

07 de Septiembre de 2009


En algún punto de Maramures, al norte de Rumanía, hay un pequeño pueblo que ni siquiera aparece en el mapa y cuyo nombre soy incapaz de recordar. Sé que está a unos kilómetros de Baia Mare, ciudad que recuerdo porque al tratar de atravesarla con nuestro coche de alquiler nos perdemos varias veces. Somos incapaces de encontrar la salida; más que una ciudad parece una madeja de lana enredada. Una urbe renqueante con aspecto de escombrera donde todo, hasta las piedras, parece estar cubierto de óxido y cemento. Nada encaja con ese nombre marinero evocador de sinsentidos, porque sabemos que Baia Mare no limita con el mar. Por fin conseguimos dar con el final de la madeja, o con el principio, no lo sé; el caso es que continuamos nuestro camino. Vuelven las montañas y los bosques y el aire limpio. Cada vez que recorremos un país en coche tenemos una norma: encontrar habitación de hotel antes de las cuatro de la tarde porque si no lo hacemos sabemos lo que nos espera: cansancio, ojos irritados, nerviosismo y una discusión segura. Sería más o menos esa hora cuando llegamos al pueblo cuyo nombre no logramos recordar. Nos adentramos en él y no encontramos nada, ni hotel ni vida casi. Más edificios grises con aspecto de ir a desmoronarse en cualquier momento, o de durar cien años más, que las fachadas a veces engañan. Damos media vuelta y continuamos con la esperanza de encontrar otro pueblo cerca, pero para nuestra sorpresa ese pueblo gris arremolinado en torno a una plaza irregular se convierte en una hilera de casas de colores alegres a ambos lados de la carretera y en unos minutos (muchos pueblos rumanos se asientan a ambos lados de la carretera y pueden ser increíblemente largos) encontramos un cartel anunciando el Motel Cristal. Lo vemos entre montañas y pinos, a la izquierda, de color verde manzana. Nos quedamos. Soltamos las mochilas en el suelo enmoquetado de la habitación y salimos al balcón, que da al río y a los bosques. Me encanta el olor a frío. Escuchamos el rumor del agua entre la espesura. Hay que dar un paseo. Tomamos la dirección contraria al núcleo del pueblo. Preferimos las casas de colores, el verde y los Cristos crucificados en los jardines. Que no es que nosotros seamos religiosos, pero la imagen resulta curiosa. Parece ser que el comunismo no hizo mucha mella en las creencias religiosas de los rumanos, especialmente en estas zonas del norte, porque esos Cristos tienen pinta de llevar muchos años allí, inamovibles, vigilando calles y carreteras desde los jardines de las casas.
El pueblo se acaba. Al final, una explanada de grava y un bar que parece un aserradero. Escuchamos el chirrido de unas ruedas. Damos un salto nervioso. Por un momento creo que nos van a atropellar. Un Dacia amarillo canario se detiene delante del bar; de él salen siete u ocho chavales, uno detrás de otro, como en un anuncio. Se ríen de nosotros, del susto que nos hemos llevado. Acabamos por reír nosotros también, ¿qué otra cosa podemos hacer? Damos media vuelta, regresamos al motel y cogemos el coche. Vamos al otro lado del pueblo, al gris. Ha oscurecido y todavía parece más deslucido. Encontramos un bar abierto. Está vacío. Nos sentamos en unos asientos forrados de falso cuero granate. La cerveza, de medio litro por supuesto, nos sabe a gloria. Comienza a entrar gente. Casi todos son hombres que nos saludan con amabilidad y hablan con nosotros a pesar de que con gestos les indicamos que no entendemos nada. Eso no les frena, siguen conversando y se ríen y nosotros nos sentimos bastante torpes, rozando la estupidez.
Nos gustaría comer algo, pero allí no dan de comer así que seguimos bebiendo y para cuando salimos del bar estamos borrachos y hambrientos. Afortunadamente, tenemos provisiones en el hotel.
A la mañana siguiente amanecemos descansados y es que los colchones de Rumanía son increíblemente cómodos. Sin duda este es un gran país para dormir (claro que todavía no hemos llegamos a ese hotel-cuchitril llamado, con sorna imagino, La perla de Maramures, pero esa es otra historia). Descansados, el entusiasmo por este país aumenta con cada despertar. Hablamos de que la parte más gris de este pueblo también tiene su encanto. Nos gustó el bar en el que estuvimos la noche anterior, de hecho, varios meses después, seguimos hablando de él, porque la cerveza costaba ochenta céntimos el medio litro y porque estábamos en un entorno extraño pero amable y esa es una combinación perfecta. Nos decimos que incluso Baía Mare también tenía su aquel. Será el maravilloso colchón de la cama, no lo sabemos, pero esa mañana estamos dispuestos incluso a apreciar la belleza subrepticia de las ciudades oxidadas, porque parece que también quieren decirnos algo.
Fotografías: Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 11:03 a. m. under ,

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Garbage. I'm only happy when it rains.

31 de Agosto de 2009
Vale, yo no soy tan drástica como la amiga Shirley Manson, que el sol de vez en cuando también me hace feliz, pero es que estoy harta del calor.
Y a mí que me pareció ver en la previsión del tiempo para hoy una nube monísima cubriendo Madrid… Debe de ser el calor, que provoca alucinaciones.
¿Hace cuánto que no llueve en esta ciudad?

 

posted by Ainhoa on 3:01 p. m.

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Castle

25 de Agosto de 2009
Cuando llevas unos cuantos días tumbada en un sofá, con el pie dolorido y tan moradito como una berenjena, llega un momento en el que nada te entretiene. Leo un poco, veo la televisión otro poco y navego por internet, pero me duele el pie y tengo que pasarme la mayor parte del tiempo en la misma postura, lo que es bastante frustrante. Entonces miro al techo y me imagino corriendo por las calles a lo Usain Bolt, que no es que yo sea una persona deportista, pero ahora que no puedo ni bajar a comprar el pan, me han entrado ganas de consagrar mi vida al deporte (ganas que se me pasarán en cuanto me cure, por supuesto).
En fin, a lo que iba, que hay pocas cosas que, después de muchas horas en el sofá, me entretengan. Una de esas pocas cosas es una serie del canal AXN, "Castle". El protagonista es un exitoso escritor de novelas de misterio que tiene que colaborar con la policía cuando un asesino comienza a copiar los asesinatos de sus libros. Una vez solucionado ese caso y echando mano de sus contactos con los más altos cargos políticos de NY, consigue el permiso para observar el trabajo de la detective Kate Bekett, en quien quiere basarse para crear a la protagonista de su próxima novela. La serie no sería nada especial si no fuera porque Castle es un personaje encantador. Es un poco patoso, pero perspicaz y divertido, además de sibarita (memorable el capítulo en el que instala en la comisaría una máquina de café de lo más sofisticada después de probar el café que le ofrecen). Se enfrenta a los casos como si estuviera jugando a policías y ladrones. Tiene una familia de lo más excéntrica: una madre actriz que vive con él porque su último marido le robó todo su dinero y que está todo el día con un copazo en la mano, y una hija adolescente que es la madurez hecha persona. Y luego está la tensión entre él y la detective Bekett, por supuesto. Y la forma en la que se sirve de su fama para acceder a jueces, fiscales, senadores e incluso al alcalde de NY, con el que juega al póker a menudo. Una pena que la primera temporada termine la semana que viene. Espero que para entonces tenga mejor el pie.

 

posted by Ainhoa on 11:16 a. m. under ,

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Daniela

19 de Agosto de 2009

Se llama Daniela y es la niña más bonita del mundo.
Fotografía: Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 10:32 a. m. under

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Codornices al tomillo

09 de Agosto de 2009


Ayer fue el primer día que Paco y yo cocinamos juntos. Antes él era cocinero, ahora es funcionario y pintor y estudia Filosofía en la UNED, así que ya no le queda tiempo para meterse en la cocina. Pero ayer, después de que me diera un ataque de aburrimiento de esos que me dejan hecha polvo, nos pusimos a hacer unas preciosas codornices al tomillo con cebollas rojas para comer. No hay nada como abrir en canal cuatro pajaritos y quitarles las vísceras para decirle adiós al tedio.
Obviando el pequeño detalle de que nos faltó haberlas corregido de sal antes de meterlas al horno, resultó un plato delicioso.
Aquí tenéis la receta para dos personas:
Ingredientes
4 codornices
Mantequilla
Tomillo
Aceite de oliva
Sal y pimienta
Dos cebollas rojas medianas
Elaboración
Precalentar el horno a 200ºC.
Pelar y cortar las cebollas en cuartos. Embadurnarlas con mantequilla y sazonar. Después, se meten al horno durante unos veinte minutos.
Partir las codornices por la mitad y limpiar las vísceras. Eliminar los restos lavándolas.
Salpimentarlas.
Pasarlas por la sartén con aceite de oliva unos tres minutos.
Sacar las cebollas del horno, retirarlas de la bandeja y reservar.
Después, se colocan las codornices en la misma bandeja, se corrigen de sal (esto es lo que nos faltó hacer) y las espolvoreáis con tomillo en abundancia antes de regarlas con aceite de oliva.
Se introducen en el horno y se dejan hasta que estén doradas. Unos cinco minutos antes de que estén hechas se vuelve a añadir la cebolla por encima de las codornices.
El resultado lo podéis ver en la fotografía.

 

posted by Ainhoa on 1:08 p. m. under ,

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Bono

Últimamente ando liada con otras cosas y no he podido escribir nada para el blog. Así que esto, que no requiere demasiado esfuerzo por mi parte, va dedicado a Fenosa, que luego me echa la bronca porque no actualizo. Prometo subir alguna entrada más currada antes de que nos veamos.

 

posted by Ainhoa on 6:02 p. m.

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El cielo de Madrid a 2€





27 de Julio de 2009
El pasado jueves, Tere, una de mis alumnas de la Residencia Las Rosas, y yo pasamos la tarde en el centro de Madrid. Primero fuimos a ver la exposición de Matisse en el Thyssen (preciosa) y luego subimos a la azotea del Círculo de Bellas Artes. Ascensor directo al cielo de Madrid por 2€.
Hasta el 30 de agosto, de lunes a viernes de 18.30 a 22.00 horas, y sábados y domingos de 11.00 a 14.00 horas y de 16.30 a 20.00 horas.

Fotografías: Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 9:22 a. m. under ,

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Cambio de imagen

26 de Julio de 2009
Aunque me temo que la que lo necesita en realidad es una servidora, me da tanta pereza salir de casa con estos calores para acabar debajo de un secador, que he decidido que el cambio de imagen lo tenga mi blog, que ni suda ni nada y seguro que lo luce con más dignidad. Y es que creo que la anterior versión se había quedado un pelín obsoleta. Todavía tengo que darle algunos retoques y comprobar algunas cosillas, pero por el momento me gusta bastante. Espero que a vosotros también.

 

posted by Ainhoa on 7:33 p. m. under

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Al sur del Edén, de David Mamet

25 de Julio de 2009


Al sur del Edén es un librito muy curioso que encontré el otro día en la biblioteca por casualidad. Escrito por el cineasta David Mamet, habla de su amor por la tierra en la que vive: Vermont. Habla de sus vecinos, del paisaje, del frío, cuenta anécdotas y lo mismo reflexiona sobre el significado de Estado y Nación que sobre las cocinas de leña o la ropa de campo. Me ha gustado mucho, me han dado ganas de perderme en un bosque y refugiarme en una casa de madera.

 

posted by Ainhoa on 5:25 p. m. under ,

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Un paseo por Sighisoara

21 de Julio de 2009







Salonul Magic. Acabamos de encontrar una nueva palabra para nuestra lista. El idioma rumano es latino y muchas de sus palabras son reconocibles para nosotros, con la particularidad de que terminan en “ul”: parcul, arcul, camionul… Es tan divertido que hace días que el perro pasó a ser perrul y el gato gatul, aunque de momento no podamos confirmar que sea así de verdad. El Salonul Magic tiene un anacrónico letrero en forma de espejo enmarcado por unos rizos herrumbrosos (me recuerda al espejo de la madrastra de Blancanieves); es una peluquería situada en una plaza de la parte baja de Sighisoara, ciudad medieval amurallada de la región de Transilvania que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999.
Tras añadir salonul a nuestra lista, tomamos la empinada calle que nos llevará a la Torre del Reloj, en la ciudad alta.
Es un día nublado y amenaza lluvia, pero nos gusta, y es que pensar en una Transilvania soleada nos produce más pavor que el mismísimo Conde Drácula.
La Torre del Reloj, que tiene un precioso tejado de fantasía hecho de tejas de cerámica policromada, mide sesenta y cuatro metros y fue construida en la segunda mitad del Siglo XIV. El reloj de la torre tiene unas figurillas de madera que simbolizan los días de la semana. Nos paramos a observar el conjunto y no se nos ocurre una entrada más apropiada para la ciudad alta.
Las calles están prácticamente vacías y la atmósfera es tan serena y acogedora que fantaseamos con la idea de comprar una de esas casitas color melocotón y trasladarnos a vivir aquí.
Frente a la Torre del Reloj se abre una plaza en la que se encuentra, convertida en bar, la casa donde vivió Vlad Dracul, el padre de Vlad Tepes, el príncipe valaco en el que se inspiró Bram Stoker para crear a su famoso conde. La ciudad es tan encantadora que casi nos habíamos olvidado de que aquí nació Drácula, en 1431, reza la inscripción del busto de piedra de Vlad Tepes que encontraremos más adelante. En realidad se llamaba Vlad Draculea; Tepes quiere decir “empalador”, apodo que se ganó por afición que el voivoda sentía por esta técnica de tortura y muerte. Dracul significa dragón o demonio, de donde deriva Draculea, “hijo de Dracul”.
En la Piata Cetatii, la plaza principal de la ciudad alta que está rodeada de edificios de las épocas renacentista y barroca, hay uno que hace esquina en cuya fachada hay una cabeza de ciervo de madera con cuernos de tamaño natural, justo lo que faltaba para rematar ese aire de irrealidad que nos rodea.
Seguimos caminando por calles adoquinadas y por otras sin pavimentar, entre casas azules, naranjas, rosas, verdes, con tejados que parecen hechos de gigantescas escamas de pez, hasta que encontramos la Muralla que rodea la ciudad alta. Se remonta en su mayoría al siglo XIV, cuando se amplió y fortificó precipitadamente tras los ataques mongoles de 1241. Se conservan nueve de las catorce torres originales, casi todas restauradas, según podemos apreciar dando un paseo por la cara externa, entre maleza y gallinas.
Descendemos hacia la ciudad baja para cruzar el río Târnava. Al otro lado del puente nos recibe, blanca y rotunda como una novia glotona, la Catedrala Ortodoxa, construida a principios del siglo XX. Entramos buscando un poco de calor porque el frío es ahora más intenso. Nos sentamos en una vulgar silla de madera y es que el interior de muchas basílicas tiene un desconcertante aire provisional y luce mobiliario de casa (como el reloj de cocina que hay aquí incrustado en el altar), sillas de comedor o mesas cubiertas con llamativos manteles de plástico sobre los que encontramos velas y estampitas. Observamos en silencio los rituales de los fieles que, a pesar de no ser hora de misa, encontramos allí rezando. Se santiguan al revés que los católicos, primero el hombro derecho y luego el izquierdo, y lo hacen tres veces en el umbral de la iglesia y también delante de la imagen a la que le rezan en privado, pintada sobre los muros o sobre madera. Éstas últimas suelen estar protegidas por cristal para que los fieles las puedan besar. Muchos de ellos recorren prácticamente la basílica, parando delante de cada imagen y besando el cristal que las aísla.
Cuando salimos ya ha anochecido y comenzamos a tener hambre. Hemos visto algunos restaurantes en la ciudad alta que tenían muy buena pinta, pero nos encontramos con la sorpresa de que están llenos. Entonces nos preguntamos, ¿de dónde ha salido toda esta gente? Porque, de acuerdo, había algunos turistas, pero no parecían suficientes como para llenar todos los restaurantes de la parte alta de la ciudad. Volvemos a la ciudad baja y encontramos mesa libre en un restaurante italiano llamado Concordia. Hoy no toca experimentar con la gastronomía rumana (sus sopas, la carne y unas tortas de patata que nunca olvidaremos son excelentes). Pasta y cerveza y un ambiente calentito que agradecemos. Las raciones son abundantes y el precio muy asequible. Aunque a nuestro alrededor el ambiente es ruidoso y la gente juega a las cartas y fuma y bebe cerveza sin parar como si estuviéramos en un bar de uno de los pueblos mineros del norte, la decoración es tan moderna que parece un restaurante de Manhattan. Salvo por una mesa de alemanes, somos los únicos extranjeros. Frente a nosotros se reúne un grupo de chicos y chicas que parece celebrar algo. Uno de ellos pide una pizza de la que podrían comer diez personas y no exagero. Parece que todos sus amigos le toman el pelo y están pendientes de él, como el resto del restaurante, por lo que se afana en no defraudar a un público tan agradecido y cuando se zampa en último trozo nos mira y sonríe con gesto triunfal. Le devolvemos el gesto levantando nuestros vasos, casi vacios, hacia él. Pedimos un par de cervezas más. Se está tan bien aquí…

Fotografías: Ainhoa y Paco

 

posted by Ainhoa on 11:28 a. m. under ,

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Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson

17 de Julio de 2009

Este libro te hace pasar un buen rato, no hay duda. De hecho, hay momentos en los que si alguien se hubiera atrevido a interrumpir mi lectura probablemente le hubiera pegado un tortazo.
Los hombres que no amaban a las mujeres es una novela negra ambientada en una Suecia que poco tiene que ver con esa imagen tan civilizada y bucólica que nos viene a la mente cuando pensamos en ella.
Con la excusa de resolver un misterio que lleva casi cuatro décadas sin respuesta, Larsson se dedica a criticar sin piedad a la sociedad sueca, a la crueldad con la que trata a todos los que pretenden saltarse las normas o, simplemente, a los que no encajan en su esquema. Habla de la violencia contra las mujeres, del abuso de poder por parte de las grandes empresas, de la corrupción de los medios de comunicación, de los esfuerzos y las consecuencias de mantener las apariencias, de la falta de ética y moral..., en definitiva, de toda la mierda que los suecos cubren de nieve para acabar mostrando una estampa idílica.
A pesar de ello, no puedo evitar preguntarme por qué. ¿Por qué esta novela (esta trilogía en realidad) y no otra ha tenido que convertirse en el último gran fenómeno literario? Me explico. No es que yo sea una experta en este tipo de novelas (no es que sea experta en nada, en realidad) pero algunas he leído y, como en ésta, he visto esa misma clase de crítica dirigida a un estamento u otro de la sociedad; el país dependerá del autor. Me viene a la mente por ejemplo El jurado, de John Grisham. Como en ésta también, los personajes son poco profundos y previsibles, estereotipados en muchos aspectos. La trama enrevesada y rebosante de datos. El lenguaje bastante plano, incluso hay veces que parece telegráfico. Vamos, que no sé dónde está la originalidad en la obra de Larsson. Supongo que el hecho de que el autor falleciera de un infarto una semana después de haber entregado los originales a la editorial le ha dado un halo morboso que viene muy bien para el negocio (aunque también he leído que la editorial española que lo publica lo compró sin problemas porque ninguna otra se mostró interesada en la obra). Lo que quiero decir es que es una novela que se deja leer, que es entretenida y dinámica, pero sin más; por eso todavía no entiendo a qué viene tanto alboroto.

 

posted by Ainhoa on 12:30 p. m. under ,

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Metallica

14 de Julio de 2009


James Hetfield

Robert Trujillo

Kirk Hammett

Lars Ulrich

Yo no creo en Dios, pero si existiera, me encantaría que se pareciera a James Hetfield. Si tuviera su voz, me sobraría todo lo demás; ni promesas de vida eterna ni chuminadas por el estilo. Un buen "master, master" y me convierto, aunque tuviera que morirme al terminar la canción. Y ni siquiera eso, unas palabritas como las del vídeo que grabé anoche, y que os dejo a continuación, serían suficientes. Vale, a lo mejor es un poco exagerado, pero es que todavía estoy sintiendo la euforia del concierto de ayer (aún no me puedo creer que tocaran Turn the page.)

Fotografías y vídeo: Ainhoa

video

 

posted by Ainhoa on 12:54 p. m. under

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Regalos de cumpleaños

10 de Julio de 2009

Mi primer regalo de cumpleaños esta vez llegó con más de un mes de antelación. Aunque más bien debería decir mis primeros regalos, porque Cary (mi "padre americano") me envió desde Dallas una caja llena de libros y utensilios de cocina. Y es que, desde que le dije que me había dado por trastear con las cacerolas, el hombre anda todo emocionado. Él es un gran cocinero (curioso que yo aprendiera a apreciar la buena comida en Texas) y no hay nada como alguien que descubre que puede compartir sus aficiones/pasiones con otra persona. Así que ahora me paso el día ampliando mi vocabulario culinario en inglés, disfrutando como una loca con Kitchen Confidential, el libro del chef Anthony Bourdain, intercambiando impresiones gastronómicas con Cary vía email y preguntándome cuántas vidas necesito para cocinar todos estos platos. ¡Ah! Y cocinando, claro. De momento cosas sencillitas, que todo llegará (espero).
Fotografía: Ainhoa

 

Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver

06 de Julio de 2009

Tenemos que hablar de Kevin es uno de esos libros que se te quedan enredados en la memoria después de hablerlos leído. Y eso, a pesar de tener un montón de cosas que no me gustaron demasiado.
La historia está contada por Eva Khatchadourian a través de una serie de cartas dirigidas a su marido. Eva es la madre de Kevin y Kevin es el autor de una masacre en un instituto estadounidense. Mientras su hijo cumple condena, ella, por medio de esas cartas, repasa su vida, su matrimonio y sobre todo su papel como madre de un niño que acabó convertido en asesino adolescente, tratando de comprender lo que ocurrió y cuál fue su papel en lo que hizo Kevin.
Una de las virtudes del libro es que no termina siendo un análisis panfletario sobre un asunto tan peliagudo como las matanzas en los institutos americanos. Otra, la nitidez de los personajes. Otra, algunas de las reflexiones que Eva hace sobre la maternidad, crudas, sinceras y alejadas de lo políticamente correcto. Y la tensión, porque si algo hace bien la autora es mantener la tensión durante toda la novela.
Pero, como ya he dicho, hay un montón de cosas que no me gustaron, como por ejemplo que Kevin fuera tan malvado casi sin haberlo parido y que esa maldad del hijo se plantee como una consecuencia lógica de su frialdad como madre, ya que ella no quería tenerlo. O que su marido justifique los actos de Kevin de una forma que resulta un tanto exasperante. Tampoco me convenció que la niña que tuvieron después, mucho más deseada por Eva que Kevin, fuera todo lo contrario, la bondad personificada. Demasiado maniqueo para mi gusto. Y el truco que utiliza para revelar al lector por qué las cartas de Eva no tienen respuesta me pareció una tomadura de pelo, un giro efectista que chirría demasiado.
Aún así, Kevin Khatchadourian, ayudado por ese nombre tan aparatoso, es uno de esos personajes inquietantes que resultan difíciles de olvidar porque está muy bien creado "visualmente". Quiero decir que, a pesar de ese maniqueísmo, de esa maldad sin fisuras poco creíble a veces, lo "ves" con tanta nitidez que se te mete en la cabeza y acabas pensando en él como en alguien que de verdad hubieras conocido, y creo que ese es uno de los mayores aciertos de la novela.

 

posted by Ainhoa on 9:48 a. m. under ,

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Espirales de hojaldre

03 de Julio de 2009


Aquí tenéis otra muestra de mis "experimentos culinarios" (creo que así los llama Lilith). Espero que os guste si os animáis con la receta.

Ingredientes (20 espirales):
Una lámina de masa de hojaldre (se pueden encontrar en la sección de congelados de cualquier supermercado).
Mostaza Dijon
Jamón cocido (las lonchas necesarias para cubrir la lámina)
Queso a nuestra elección (las lonchas necesarias para cubrir la lámina)
Un huevo

Elaboración:
Es una receta muy sencilla.
Empezamos por poner el horno a 150º para que coja temperatura mientras preparamos las espirales.
Después, untaremos la lámina de hojaldre (previamente descongelada siguiendo las instrucciones del fabricante) con una capa de mostaza Dijon. Como al final enrollaremos la masa empezando por el lado más próximo a nosotros, es mejor dejar unos tres dedos de masa del lado más alejado de nosotros sin untar con mostaza, para que después no se nos salga.
Sobre la mostaza colocamos las lonchas de jamón y después las de queso, dejando igualmente sin cubrir los mismos tres dedos de masa de hojaldre.
Como ya se ha indicado, empezando por el lado más próximo a nosotros enrollamos la masa con el relleno formando un tubo lo más compacto posible. Lo envolvemos con film transparente y dejamos reposar una media hora en la nevera. Después, con un cuchillo bien afilado cortamos el tubo en rodajas de medio centímetro aproximadamente. Colocaremos las rodajas en una bandeja de horno sin que se toquen. Pincelamos la parte superior con un huevo batido para darle brillo y después horneamos durante unos quince minutos a 150º.
Calentitas están muy buenas, pero al día siguiente, frías, están también muy ricas porque el sabor de la mostaza se ha potenciado.

 

posted by Ainhoa on 11:18 a. m. under ,

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