El nombre de la rosa, umberto eco

11 de octubre de 2011

"El saber no es como la moneda, que se mantiene físicamente intacta incluso a través de los intercambios más infames; se parece más bien a un traje de gran hermosura, que el uso y la ostentación van desgastando. ¿Acaso no sucede ya eso con el propio libro, cuyas páginas se deshacen, cuyas tintas y oros se vuelven opacos cuando demasiadas manos lo tocan? Precisamente cerca de mí, Pacifico da Tivoli hojeaba en un volumen antiguo, cuyos folios parecían pegados entre sí por efecto de la humedad. Para poder hojearlo debía mojarse con la lengua el índice y el pulgar, y su saliva iba mermando el vigor de aquellas páginas. Abrirlas significaba doblarlas, exponerlas a la severa acción del aire y del polvo, que roerían las delicadas nervaduras del pergamino, encrespado por el esfuerzo, y producirían nuevo moho en los sitios donde la saliva había ablandado, pero al mismo debilitado, el borde de los folios. Así como el exceso de ternura ablanda y entorpece al guerrero, aquel exceso de amor posesivo y lleno de curiosidad exponía el libro a la enfermedad que acabaría por matarlo.
¿Qué había que hacer? ¿Dejar de leer y limitarse a conservar? ¿Eran fundados mis temores? ¿Qué habría dicho mi maestro?"

 

posted by Ainhoa on 11:50 a. m. under

6 comentarios:

Perkins dijo...

Qué buen libro! Dos veces me lo he leído! Bonito trozo el que has escogido. Un abrazo!

Ainhoa dijo...

Yo acortaría alguna que otra descripción y más de una disertación, pero a pesar de ello, es una de las mejores historias que he leído.
Besos.

Zamarat dijo...

Tengo un recuerdo enfrentado del momento en que leí esta novela: una dura convalecencia por un ataque de ciática que me obligó a estar casi inmovilizada frente a una magnífica historia. Al igual que a ti, me sobró alguna que otra disertación.
Abrazo!

Ainhoa dijo...

Yo también tengo unos cuantos libros que automáticamente relaciono con esguinces y lumbagos ^_^. Afortunadamente, nada de ataques de ciática, que me han dicho que son terribles.
Besos!

Maribel dijo...

Me gustó mucho, es adentrarse aunque sólo sea un poco en el pensamiento de la Edad Media. Mi parte favorita es una en la que Guillermo de Baskerville le dice a Jorge algo así como que el diablo es la verdad jamás tocada por la duda.

Un beso

Ainhoa dijo...

Es que el amigo Jorge de Burgos tiene tela... Se notaba que Guillermo de Baskerville disfrutaba hablando con él y picándole cada vez que se le presentaba la ocasión. Sus conversaciones son de lo mejor del libro.
Saludos!

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