En la misma acera
Entre los restos de un polígono industrial, hay edificios que, sin suspicacias, conviven uno al lado del otro, orgullosos de su singularidad.
A veces no hace falta ir muy lejos
27 de abril de 2011
"Aún soy esclavo de un insaciable deseo que hasta ahora no he podido ni querido reprimir: todos los libros que consigo me parecen pocos. Puede ser que tenga más de los que necesito, pero sucede con los libros que el éxito de nuevas adquisiciones espolea el deseo de adquirir más y mas. Los libros poseen un encanto especial. Nos deleitan, conversan con nosotros, nos dan buen consejo y viven e intiman en nuestra compañía. Además, un libro no sólo se gana el afecto del lector, sino que, al mencionar los nombres de otros libros, nos despierta el deseo de adquirir uno más."
Petrarca (1304-1374)
Simple Minds - Don't You Forget About Me
14 de abril de 2011
Naces unos cuantos años después, tampoco demasiados, y no conoces este tema y claro, eso te lleva a vivir una situación embarazosa cuando lo ponen en un bar y dos amigos comienzan a corearlo a voz en grito. Tú los miras con cara de susto, pero ellos están un poco borrachos y pasan de ti. Y para colmo, cuando ya estás a punto de esconderte debajo de la mesa, al menos hasta que se acabe la jodida canción, un tío se acerca y pregunta emocionado: Estos son Simple Minds, ¿verdad? Al final no te quedó otra que reírte con nosotros.
Jesús, este vídeo es para ti, para que la próxima vez te unas al coro.
El invento de la lectura privada
06 de abril de 2011
"Tan rápida fue la aparición de la lectura privada, que no dejó de sorprender y suscitó una reacción en su contra en los medios conservadores, recogida por Aristófanes en algunas de sus comedias (Las nubes, Las aves y Las ranas). Platón y Jenofonte, por otra parte, nos describen a Sócrates combatiendo a los sofistas y descofiando de la nueva moda de la lectura privada, pues el libro, en su opinión, no podía sustituir al maestro y podía, en cambio, debilitar la memoria y hacer a los lectores sabios en su opinión e ignorantes en realidad, llenos de ideas que no entendían y repetían jactanciosamente."
Historia de las bibliotecas, Hipólito EscobarAdaptaciones
Últimamente me está pasando algo en lo que no creía: estoy leyendo libros cuyas adaptaciones al cine o a la televisión son muchísimo mejores. Me ocurrió primero con El silencio de los corderos y ahora con Muerto hasta el anochecer, el primero de los libros de la saga en la que se basa la adaptación televisiva de True Blood. Por cierto, ambos están escritos por autores que se apellidan Harris, Thomas y Charlaine respectivamente. Curiosidades aparte, el principal problema con el que me he encontrado en los dos es el tono en el que están escritos. Porque la historia merece la pena, tal y como se puede ver en sus adaptaciones a la pantalla, pequeña o grande. Pero el tono es superficial en ambos y en el caso de El silencio de los corderos demasiado aséptico como para dejarte llevar por la historia. A veces tenía la sensación de que el manual de mi nano Ipod tenía más "alma" que esa novela. Por su parte, Muerto hasta el anochecer, al estar escrito en primera persona (un gran error, según mi modesta opinión) carga con el peso de un personaje narrador que no tiene ni idea de narrar. Imagino que por eso recurre a lugares comunes con tanta frecuencia y, claro, de ahí al problema original del tono no hay nada: frívolo, a veces ñoño y, sobre todo, carente del misterio y la sensualidad de las que la serie presume en cada plano.mi primer gran viaje
21 de marzo de 2011
Gun fue el primer grupo que alteró mi vida (porque ya habíamos dejado claro unas entradas más abajo que la música puede cambiar a la gente, ¿verdad?).
Yo tenía unos catorce años cuando escuché por primera vez su tema Better days y, aunque no recuerdo si fue en la radio o en la tele o en el radio-casette cutre de algún amigo, el caso es que me enganché a aquella canción.
Durante semanas ahorré lo que pude de mi paga para comprarme su primer álbum, Taking on the world, en cinta, por supuesto, pero original, con sus letras y todo.
Cuando me disponía a escucharlo por primera vez, estaba nerviosísima. ¿Y si el resto de canciones era una porquería? Creo que hasta recé para que no tuviera que sufrir semejante decepción (lo que, teniendo un padre que siempre andaba diciendo cosas como "más valen veinte hijas putas que una monja", es bastante significativo). Afortunadamente, mis temores no se hicieron realidad. Cada tema era mejor que el anterior. Me volví loca con aquellas canciones. En serio, se me fue la pinza. Ahora hay más recursos para mitigar la ansiedad, pero entonces yo ni siquiera tenía un walkman, y aunque lo hubiera tenido, en el pueblo me hubieran tomado por loca si me hubiera dado por salir a la calle con unos auriculares. Así que me pasaba los días en un sinvivir, deseando volver a casa para encerrarme en la habitación y escuchar aquella cinta una y otra vez.
Veintitantos años después, reconozco que soy una yonki de la música, y sé que es así porque Gun fue mi primer gran viaje.
Y vosotros, ¿tenéis algún disco, alguna canción, que sintáis que de alguna forma trastocó vuestras vidas?
ahí queda eso
13 de marzo de 2011
" Desde los tiempos en que mediocres tan formidables como Galsworthy, Dreiser, un tal Tagore, otro llamado Máximo Gorky, un tercero llamado Romain Rolland eran aceptados como genios, me han dejado perplejo y divertido las ideas prefabricadas sobre los supuestos "grandes libros". Que por ejemplo la asnal Muerte en Venecia de Thomas Mann, o la melodramática y mal escrita Doctor Zhivago de Pasternak, o las crónicas con barbas de maíz de Faulkner puedan considerarse "obras maestras", o al menos lo que los periodistas llaman "grandes libros", para mí es un error absurdo, como cuando una persona hipnotizada le hace el amor a una silla. Mis obras maestras más grandes de la prosa del siglo XX son, en este orden: Ulises de Joyce, La Metamorfosis de Kafka, Petersburgo de Biély y la primera mitad del cuento de hadas de Proust En busca del tiempo perdido. "
Vladimir Nabokov, Opiniones contundentes
Imágenes de domingo
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El fanzine El noveno intento, editado por el colectivo Espejo 21:30, abre el periodo de admisión de colaboraciones externas para su primer número. Las colaboraciones deberán consistir necesariamente en relatos, ilustraciones o artículos originales e inéditos. En el caso de relatos y artículos no podrán exceder de mil quinientas palabras, y tendrán que ajustarse a la temática a la que cada número del fanzine estará dedicado de forma monográfica.
El primer número, cuya publicación está prevista en junio de 2011, abordará el universo de los psicópatas y las psicopatías.
Puedes enviarnos tu colaboración mediante correo electrónico remitido a espejo2130@gmail.com
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El noveno intento es un fanzine cultural, de próxima aparición, que el colectivo Espejo 21:30 editará de forma electrónica con periodicidad trimestral. El equipo editorial está integrado, además de por miembros del colectivo, por otros colaboradores permanentes.
El fanzine publicará trabajos de creación literaria, periodística y gráfica (dando especial relevancia al relato corto), así como crítica literaria y audiovisual. Cada número estará dedicado a un tema monográfico y admitirá colaboraciones externas. El noveno intento no tiene ánimo de lucro y su distribución será gratuita.
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rocknrolla, de Guy Ritchie
25 de Febrero de 2011
A estas alturas, ni sé cuántas veces he visto RocknRolla de principio a fin, pero es que cada vez que la pillo, aunque sea a la mitad, en algún canal de Digital +, no puedo evitar quedarme embobada delante del televisor. Supongo que es porque tiene unas actuaciones soberbias y un guión redondo, macarra y con toques shakespearianos. La historia se desarrolla en Londres, ciudad en la que la corrupción urbanística tiene ocupados a delincuentes de todos los niveles. Uno de los personajes principales es Lenny, un mafioso de la vieja escuela que ve cómo un multimillonario ruso le va comiendo el terreno sin saber hacerle frente. Por otro lado está “The wild bunch” (algo así como “El grupo salvaje”), una panda de delincuentes de poca monta que acaba interfiriendo en los negocios de Lenny con el ruso y el concejal de urbanismo sin saberlo, a través de la contable del ruso. Y por último, el hijo de Lenny, una estrella del rock yonqui, que cada cierto tiempo “muere” para aumentar las ventas de sus discos, en cuyas manos caerá el verdadero premio de toda la trama. Y para cerrar el círculo, la sospecha de que dentro del grupo de delincuentes de poca monta hay un topo. ¿Quién será?
¡Ah! Y no puedo olvidarme de la banda sonora; Guy Ritchie demuestra tener tan buen oído como Quentin Tarantino a la hora de elegir canciones para potenciar ciertas escenas: Black strobe, The Clash, Scientists...
Skippy dies, de Paul Murray
Skippy dies es el título de la última novela que he leído. Y como el título enuncia, efectivamente, Skippy muere; en la página cinco para ser exactos, durante un concurso de comer Donuts a pesar de no haber ingerido ninguno. Destacados
09 de febrero de 2011
El año pasado leí cuarenta y cuatro libros y, de esos cuarenta y cuatro, destaco los siguientes por diferentes motivos:
Perdidos, de Peter Straub, por ser la mamarrachada más ridícula que he leído en años. Cada uno destaca por lo que puede.
Zodiac, de Robert Graysmith, porque el autor, que trabajaba en el periódico al que el asesino conocido como Zodiac remitía los mensajes en clave sobre sus crímenes, hace un trabajo de investigación impresionante que traslada al papel de forma que, aunque conozcas la historia, no puedes dejar de leer.
Vía revolucionaria, de Richard Yates, porque a pesar de contar una historia poco original y hacerlo sin artificios, hay algo en su prosa que te hace disfrutar con cada línea.
Muerte de una heroína roja, Visado para Shanghai y Seda roja, de Qiu Xiaolong. ¡Qué emoción cuando uno descubre un autor con el que sabe que podrá contar siempre que quiera o lo necesite! Novelas policiacas de las buenas, protagonizadas por el inspector Chen Cao, también poeta y gourmet, que resuelve casos bajo el régimen de Deng Xiaoping.
Medium Raw, de Anthony Bourdain, porque Bourdain es como una estrella del rock, pero de las de antes, de las que denostaban las poses y las etiquetas y decían y hacían lo que les daba la gana sin importar las consecuencias. Bourdain es como esas estrellas pero en gastronómico.
Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, porque por fin conseguí leer esta novela hasta la última página, tras años de intentos frustrados. Lo mejor, la infancia de Heathcliff. Lástima que de mayor el resquemor le nublara el juicio y le convirtiera en un personaje tan insufrible.
Nueve cuentos, de J.D. Salinger. Creo que no hace falta decir nada.
También me gustaría destacar los cómics de Taniguchi y las aventuras que he leído de Sherlock Holmes.
Y creo que esto es todo. Impaciente estoy por ver qué me depara este año a nivel literario. Por el momento ando inmersa en una auténtica joya de un escritor irlandés de la que os hablaré en cuanto la termine.
¿Crees que la música tiene el poder de cambiar a la gente?
"-Entonces me gustaría preguntarte una cosa. ¿Crees que la música posee el poder de cambiar a la gente? Es decir, que si, en un momento determinado, escuchas una música determinada, ésta puede hacer que se produzcan grandes cambios dentro de ti.
Ôshima asintió.
-Por supuesto-dijo-. Eso sucede. Experimentamos algo y, como resultado, ocurre algo. Es una especie de reacción química. Luego nos examinamos a nosotros mismos y descubrimos que la gradación de todo lo que nos rodea ha ascendido un punto. Y que, a nuestro alrededor, el mundo se expande. Yo lo he experimentado. No sucede muy a menudo, pero a veces ocurre. Es como el amor."
H. Murakami
Kafka en la orilla
Greg Graffin
19 de Enero de 2011
Si a mí se me ocurriera escribir un relato sobre un tipo que es a la vez un referente en la historia del punk y profesor de ciencias en UCLA con un doctorado en paleontología evolutiva, me apuesto mi colección de cds de John Frusciante a que ese personaje sería considerado poco creíble.
Pero el caso es que ese espécimen existe: su nombre es Greg Graffin y es el líder de Bad Religion (además de profesor en UCLA y poseedor de un doctorado en paleontología evolutiva).
No sé cuántas veces hemos comentado Paco y yo, de madrugada y copichuela en mano, mientras vemos el dvd de Bad Religion Live at the Palladium, que no se puede tener un aspecto menos de estrella del punk que el del señor Graffin. De profesor, quizá, pero ni eso; de lo que realmente tiene aspecto es de vendedor de seguros o de algo igualmente tedioso. Y es que lo suyo no es el artificio, sino más bien todo lo contrario. ¿Quién tiene tiempo de curtirse a tatuajes si hay que grabar discos, salir de gira, estudiar una carrera, sacarse un doctorado, dar clase, corregir exámenes, escribir un libro o dejar que te entrevisten en televisión cuatro meapilas que piensan que el evolucionismo en un invento del diablo? Greg Graffin parece que no.
10 de enero de 2011
Serpientes
Espejo 21:30 ya tiene web
17 de Diciembre de 2010
Gracias sobre todo al empeño y a la labor de Jesús Fornis, uno de los integrantes de Espejo 21:30, nuestro grupo de escritores ya tiene página web: http://www.espejo2130.com/ En ella encontraréis muestras de nuestro trabajo, reseñas literarias y también un lugar en el que dejar opiniones, comentarios o un saludo, que siempre se agradece. Y aquellos interesados en acudir a nuestras reuniones (no con las manos vacías, se entiende; un mínimo de un relato para leer, que nosotros amablemente diseccionaremos como hacemos con los nuestros, es requisito imprescindible) también tenéis un apartado de contacto.
Nos vemos al otro lado.
Sherlock
Después de más de mil días
30 de Noviembre de 2010
Después de más de mil días de vida contemplativa, me he visto obligada a reincorporarme al mundo laboral y, como consecuencia de ello, mis jornadas se han deformado por completo. El espacio para los desayunos largos, las películas tontas y las películas listas, los lunes que son como domingos y las resacas de los viernes por la mañana se ha reducido considerablemente. Ahora me estoy haciendo experta en puzzles: una hora de estudio encajada aquí, dos horas de escritura allá, las horas de trabajo invariablemente ahí, reuniones literarias, bares, amigos y Paco, al que apenas veo a pesar de vivir con él. Mi pobre Paco, que ha vuelto a coger el trapo del polvo y la plancha de forma regular. Aunque tampoco se queja, que a cambio a recibido una casa vacía por las tardes y un buen montón de horas para echarme de menos.
Así que ahora mis semanas son como las de ese tal Lucas sobre el que escribía Cortázar. Y supongo que como las de casi todos.
"Lucas, sus soliloquios
Che, ya está bien que tus hermanos me hayan escorchado hasta nomáspoder, pero ahora que yo te estaba esperando con tantas ganas de salir a caminar, llegás hecho una sopa y con esa cara entre plomo y paraguas dado vuelta que ya te conocí tantas veces. Así no es posible entenderse, te das cuenta. ¿Qué clase de paseo va a ser éste si me basta mirarte para saber que con vos me voy a empapar el alma, que se me va a meter el agua por el pescuezo y que los cafés olerán a humedad y casi seguro habrá una mosca en el vaso de vino?
Parecería que darte cita no sirve de nada, y eso que la preparé tan despacio, primero arrinconando a tus hermanos, que como siempre hacen lo posible por hartarme, irme sacando las ganas de que vengas vos a traerme un poco de aire fresco, un rato de esquinas asoleadas y parques con chicos y trompos. De a uno, sin contemplaciones, los fui ignorando para que no pudieran cargarme la romana como es su estilo, abusar del teléfono, de las cartas urgentes, de esa manera que tienen de aparecerse a las ocho de la mañana y plantarse para toda la siega. Nunca fui grosero con ellos, hasta me comedí a tratarlos con gentileza, simplemente haciéndome el que no me daba cuenta de sus presiones, de la extorsión permanente que me inflingen desde todos los ángulos, como si te tuvieran envidia, quisieran menoscabarte por adelantado para quitarme el deseo de verte llegar, de salir con vos. Ya sabemos, la familia, pero ahora ocurre que en vez de estar a mi lado contra ellos, vos también te les plegás sin darme tiempo a nada, ni siquiera a resignarme y contemporizar, te aparecés así, chorreando agua, un agua gris de tormenta y de frío, una negación aplastante de lo que yo tanto había esperado mientras me sacaba poco a poco de encima a tus hermanos y trataba de guardar fuerzas y alegría, de tener los bolsillos llenos de monedas, de planear itinerarios, papas fritas en ese restaurante bajo los árboles donde es tan lindo almorzar entre pájaros y chicas y el viejo Clemente que recomienda el mejor provolone y a veces toca el acordeón y canta.
Perdóname si te bato que sos un asco, ahora tengo que convencerme de que eso está en la familia, que no sos diferente aunque siempre te esperé como la excepción, ese momento en todo lo abrumador se detiene para que entre lo liviano, la espuma de la charla y la vuelta de las esquinas; ya ves, resulta todavía peor, te aparecés como el reverso de mi esperanza, cínicamente me golpeás la ventana y te quedás ahí esperando a que yo me ponga galochas, a que saque la gabardina y el paraguas. Sos el cómplice de los otros, yo que tantas veces te supe diferente y te quise por eso, ya van tres o cuatro veces que hacés lo mismo, de qué me va a servir que cada tanto respondas a mi deseo si al final es esto, verte ahí con la crenchas en los ojos, los dedos chorreando un agua gris, mirándome sin hablar. Casi mejor tus hermanos, finalmente, por lo menos luchar contra ellos me hace pasar el tiempo, todo va mejor cuando se defiende la libertad y la esperanza; pero vos, vos no me das más que este vacío de quedarme en casa, de saber que todo rezuma hostilidad, que la noche vendrá como un tren atrasado en un andén lleno de viento, que sólo llegará después de muchos mates, de muchos informativos, con su hermano lunes esperando detrás de la puerta la hora en que el despertador me va a poner de nuevo cara a cara con el que es peor, pegado a vos, pero vos ya de nuevo tan lejos de él, detrás del martes y el miércoles y etcétera."
Un tal Lucas, Julio Cortázar
18 de Noviembre de 2010
Llevo tiempo dándole vueltas a lo de llevar este blog a un terreno más literario. No me refiero a las reseñas que publico aquí de vez en cuando, sino a mostrar mi propio trabajo. Hasta ahora no me había decidido porque mis relatos son en general demasiado largos para este formato (todos sabemos que las entradas extensas no suelen leerse enteras), pero últimamente he estado experimentado con historias más cortas, así que aquí os dejo el primer divertimento.
Policromía
Por aquella época me vi obligada a vivir con mi hermana, que se había teñido el pelo de rubio y vestía mucho de rosa. También seguía una dieta cromática, es decir, durante los días verdes sólo comía canónigos (la lechuga tenía un punto blanquecino que no la convencía), guisantes, espinacas o kiwis, y si tenía el día naranja se hinchaba a mandarinas, zanahorias y puré de calabaza. A mí me daban ganas de pegarle dos bofetones, pero me limitaba a hacer todo lo posible por no coincidir con ella a la hora de la comida o de la cena. Me pasaba tanto tiempo por ahí, deambulando sola, que me conocía cada calle del barrio, los desconchones de las fachadas, los locales vacíos, las baldosas levantadas de las aceras, los carteles a medio arrancar, que parecían harapos tendidos. Los miércoles adquirí la costumbre de cenar en el pub irlandés que había en la esquina: me pedía una Guinness y una hamburguesa, y esperaba a que entrara él, con su chándal azul marino y una bolsa de deporte colgada del hombro. Era muy delgado y tenía el pelo largo, revuelto, muy oscuro, como las cejas y los ojos. Probablemente venía del gimnasio o de jugar al fútbol con sus colegas, pero el caso es que tenía pinta de haber salido de un portal maloliente después de inyectarse algo en vena. Y yo quería cuidar de él. Se sentaba en la barra y dejaba la bolsa de deporte en el suelo, a los pies de la banqueta, y me obsequiaba con su perfil morisco. Se pedía una Coca-cola y la bebía a sorbos, y antes de cada sorbo miraba dentro del vaso, como si no supiera qué era ese brebaje marrón que estaba a punto de beber. Y a mí me inspiraba ternura y deseo y me proporcionaba grandes momentos dentro de mi cabeza. Le observaba desde mi rincón, mientras yo cenaba, con Austen o Forster abiertos sobre la mesa, siempre dispuestos a cubrirme si él me descubría.
Y en esas andaba yo, haciendo como que leía pero disolviéndome en realidad con cada sorbo que él daba, cuando vislumbré a mi hermana en el umbral, tan rubia y tan de rosa. Y vi que no me buscaba a mí— ¿por qué iba a hacerlo? Yo nunca le había dicho que iba a ese pub—, sino que se dirigía directamente a la barra, se paraba delante de mi enjuto desconocido del chándal y le plantaba un beso pegajoso en la boca. Entonces él la miró como miraba el interior de su vaso de Coca-cola y después se volvió hacia donde yo estaba y me dijo que lo sentía, no con palabras, sino con esas cejas espesas y una mueca lúgubre en los labios y yo cerré mi libro y me fui a casa y abrí la nevera y mezclé el arroz hervido de mi hermana con mostaza, sus garbanzos cocidos con lentejas y le añadí kétchup al zumo de naranja.
Una curiosidad Real
14 de noviembre de 2010
Según el Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes (se nota que estoy estudiando la Constitución), la consorte del Rey de España recibirá la denominación de Reina y el tratamiento de Majestad, mientras que al consorte de la Reina (si algún día la tuviéramos) le corresponde la dignidad de Príncipe y recibirá el tratamiento de Alteza Real. Una primera lectura me advierte de que incluso a la Reina (no a la consorte) hay que protegerla de la supuesta (según se desprende del Real Decreto) avidez masculina de poder y por ello no se arriesgan a otorgarle el título de Rey a su consorte. Imagino que la palabra Rey es tan fuerte que siempre estaría por encima de la Reina, por mucho que ésta fuera la heredera legítima, algo que a la inversa parece no ocurrir.
Diversiones (3)
05 de Noviembre de 2010
Estos días me divierto:
Como adivinaréis por la entrada anterior, viendo True Blood y A dos metros bajo tierra, esta última en versión original porque la veo sola, y es que Paco se pone muy nervioso con los subtítulos.
Leyendo relatos: Cortázar, Munro, Bolaño, Ford, Carver, Salinger...
Escribiendo relatos: aunque eso no es que sea una novedad, es algo que llevo haciendo varios años, pero últimamente ando de lo más inspirada y prolífica.
Estudiando: el caso es que he decidido prepararme unas oposiciones de auxiliar de biblioteca y aquí estoy, liadísima con la Constitución y empezando con el temario específico. Me gustaba estudiar de niña (yo era de las que quería que se pasara pronto el verano para volver a clase), me siguió gustando de joven y ahora, a la avanzada edad de 35 años, me he dado cuenta de que me sigue gustando.
Como no he hecho ningún descubrimiento musical últimamente, sigo enganchada a BFMV y es que no me canso de escuchar la voz de Matt Tuck.
Alan Ball es un genio
Estos días hay un par de series que me tienen sorbido el seso. Una terminó hace un lustro y la otra anda en pleno apogeo. Me refiero a A dos metros bajo tierra y True Blood. La primera la veo todas las mañanas mientras desayuno en el Canal 2 de Digital +; la segunda los lunes por la noche en el Plus. Y el otro día, mientras coreaba a pleno pulmón el tema de la cabecera de True Blood (I don´t know who you think you are…) , me di cuenta de que el creador de ambas es el mismo: Alan Ball. Y entonces recordé que Alan Ball es también el guionista de American Beauty. La verdad es que no sé cómo no me había dado cuenta hasta ahora, porque da igual que los protagonistas de sus historias sean vampiros, encargados de una funeraria o moradores de un barrio residencial, el caso es que a través de ellos Ball pone en evidencia a la sociedad americana y, lo mejor de todo, sin recurrir a un solo tópico. Pero, claro, cuando tienes personajes tan bien construidos, tan corrientes y tan peculiares al mismo tiempo, imagino que las historias casi salen solas. Y lo bueno de Ball es que a todos parece prestarles la misma atención. De hecho, uno de los personajes más atractivos de A dos metros bajo tierra es Billy, el hermano de Brenda— encarnado por el infravaloradísimo Jeremy Sisto—, que ni siquiera sale en todos los capítulos, pero que cada vez que aparece desestabiliza la trama.Qué bueno que haya gente en este mundo que sepa hacer las cosas también.
más Portugal
Oporto 2010
Freud, ¿dónde estás?
10 de Octubre de 2010
Últimamente en mis sueños pierdo muchas cosas. El otro día perdí unas chanclas mientras estaba en una casa muy grande en compañía de la hermana de una ex-amiga. Luego perdí una cámara de fotos y sé que en algún momento del sueño estuve a punto de perder los pantalones, pero no recuerdo a santo de qué, lo que sí recuerdo es que me los andaba subiendo mientras la hermana de mi antigua amiga y yo íbamos en busca mis chanclas por aquella casa inmensa que tenía las paredes sin lucir.
Un día después, en mis sueños, perdí un bolso amarillo del que, en la realidad, me deshice hace varios años; también perdí una cazadora color salmón en un bar de esos que tienen velas derretidas encima de la barra convertidas en vistosos volcanes de cera. Y al final del sueño perdí la vista. No es la primera vez que me ocurre. Esta vez le estaba preguntando por mi cazadora a la camarera, que llevaba el pelo a lo rastafari, cuando, de repente, me encuentro con que no puedo abrir los ojos. Lo intento con todas mis fuerzas y siento un hormigueo que duele dentro de la cabeza y escucho voces alrededor que hablan de mí y se ríen de mí. Todo es confuso y frustrante. Y entonces me despierto porque, cuando tengo este tipo de sueños, generalmente me despierto antes de haber recuperado la visión.
Freud, ¿dónde estás?
Pero, Fito, ¡¿qué te pasa?!

04 de Octubre de 2010
Me he pasado en último fin de semana
sacudiendo la melena al son de la música, la intensidad dependiendo del grupo que en ese momento estuviera sobre el escenario del festival En Vivo de Getafe. Siniestro total, Reincidentes, Rosendo, Banda Bassotti, Saratoga, Cicatriz, Los Suaves… Ninguno de ellos están entre mis grupos favoritos, pero unas entradas gratis bien merecen un esfuerzo capilar. El fin de fiesta lo ponía Fito, que, cada vez más reblandecido, tampoco es que me entusiasme, pero ya fui a uno de sus conciertos hace un par de años y lo pasé bastante bien, así que me apetecía verlo de nuevo. Sin embargo, el concierto fue frío y a ratos incluso aburrido. Y es que cada tema estaba precedido por unas introducciones instrumentales larguísimas que no venían mucho a cuento, el ritmo de algunas de las canciones parecía ralentizado y él tenía pinta de haberse dejado el entusiasmo en el camerino. A eso de la mitad del concierto, cuando no había dicho más que un par de “gracias Getafe”, nos sale con la chorrada de grabar un saludo para los que vayan a su próximo bolo, tal y como hicieron los que habían ido a su anterior concierto en Málaga, cuyo saludo multitudinario vimos proyectado en un par de pantallas gigantes. Me pareció un momento de lo más patético; venga, ¡todos juntos! Y claro, como a la peña le gusta una cámara más que al Piraña un bocata de chóped, pues todos a saludar como si estuvieran asistiendo al espectáculo de sus vidas. Que bueno, a lo mejor era así y esa sensación como de frío era sólo cosa de Paco y mía (que todo se pega), pero lo cierto es que hubo bastante gente que no esperó ni a los bises para salir por piernas. Quizá sean esas hordas de seguidores pijos que ha ido reclutando con los años los que, con su maligna influencia, han hecho que apenas quede rastro del primer Fito—más cañero, más irreverente—, mucho menos de sus años en Platero. O quizá fue sólo un mal día, no lo sé, pero hubo ratos en los que Paco y yo pensamos que un concierto de Modestia Aparte hubiera sido mucho más entretenido.
Y ahora Lorenzo ganará el mundial
01 de Octubre de 2010
Ya sé que no hablo mucho de deporte por estos lares, pero la verdad es que soy una gran aficionada. A verlo, no a practicarlo. Una estructura ósea no muy estable y una querencia extrema por los sofás y la lectura me han abocado irremediablemente a una existencia bastante sedentaria. Pero, como decía, verlo me encanta. Y esta mañana me llama Paco y me dice que si he visto las noticias y yo le digo que no, que estoy viendo una reposición de A dos metros bajo tierra y él me dice que Dani Pedrosa se ha caído en los entrenamientos libres de Motegi y se ha roto la clavícula y yo pienso: mierda, mierda y mierda. Porque no sólo mi Dani va a tener que sufrir en ese cuerpecillo que Dios le ha dao otra tanda de operaciones (que menuda vejez le espera al pobre), sino que ahora el imbécil de Jorge Lorenzo ganará el Mundial de Moto GP y eso me pone de muy mala leche por varias razones: porque no quiero ni imaginar cómo lo va a celebrar ( a ver si con suerte le da por tirarse a otra piscina con el mono de piloto y no hay nadie para sacarlo); porque si nadie lo remedia (es decir, Rossi o Stoner) se va a hinchar a plantar banderitas de Lorenzo´s land por todos los circuitos que quedan de aquí al final del campeonato (os diré dónde le plantaba yo la banderita de marras…); y sobre todo -y es que el muy idiota no puede evitarlo- porque hará declaraciones de esas que dan ganas de darle dos tortas, con sus frases hechas, su querer quedar bien con todo el mundo para esconder una chulería y una soberbia que aun así le salen por los poros.
Por Dios, qué cabreo tengo.
Espejo 21:30, por fin a la venta
25 de Septiembre de 2010
Después de unos cuantos contratiempos, el libro de relatos en el que mis cuatro compañeros y yo hemos estado trabajando durante meses por fin ha salido a la venta. Se titula Espejo 21:30, por aquello de que solemos celebrar nuestras reuniones en la cafetería El espejo a las nueve y media de la noche. El libro está compuesto por treinta y nueve historias (ocho de ellas escritas por mí) y un deslumbrante prólogo en forma de cuento. Podéis adquirir el libro en la librería Books Center de Madrid (Calle Luchana, 6) o a través de la página web de la editorial: http://www.fergutson.com/ De momento, el libro está en la portada de la página de la editorial, pero como no sé el tiempo que permanecerá en ella, que sepáis que también se encuentra en la librería virtual de la web, en el apartado "Libros de autores". A todos aquellos que os animéis a comprarlo, espero que os guste.
Viaje con Clara por Alemania, de Fernando Aramburu
22 de septiembre de 2010
Retomo el blog con un poco de crítica destroyer porque quiero quitarme de encima la desgana que me ha provocado este libro. Y es que una cosa es verte postrada en la cama durante semanas y acabar leyendo los best-sellers que amablemente te presta tu cuñada porque ya no te queda nada por leer, y otra muy distinta es gastarte veinte eurazos, esperanzada tras los entusiastas comentarios de un librero. Las perspectivas eran buenas: el relato de un viaje por Alemania de una pareja en la que ella, escritora, persigue recabar información para su próximo libro. Pero Viaje con Clara por Alemania es en realidad una especie de diario escrito por el marido en el que, además de contar su periplo por el país, nos muestra con más frecuencia de la deseada los bloqueos, frustraciones, manías y rabietas de su esposa, a la que, por su tono, parece odiar más que amar (se refiere a ella como "la señora escritora" con un retintín que chirría). Cada línea tiene un aire pretencioso y un léxico petulante que no vienen a cuento puesto que se supone que esas páginas son un diario escrito a escondidas que nadie va a leer. Y es ese tono absurdo, con el que imagino pretende resultar gracioso o agudo o inteligente o todo a la vez, el que exaspera y desespera y hace que te importe tres pitos lo que te está contando porque lo que de verdad te apetece es matar al librero que te lo recomendó tan fervorosamente.
Craig Kelly
02 de Septiembre de 2010
Hace poco vi, por casualidad, el documental Let it ride, dirigido por Jaques Russo. Es la historia de Craig Kelly —un precioso tributo a él en realidad—, el mejor snowboarder de todos los tiempos, según me fui enterando conforme lo iba viendo. Porque yo, claro, no tenía ni idea de quién era; mi interés por el mundo de la nieve no va más allá de lanzar alguna que otra bola cuando se tercia, pero viendo las imágenes de ese tío deslizándose con su snowboard, riéndose de avalanchas y precipicios, salvando rocas y árboles con la plasticidad de un bailarín clásico, ¿cómo iba a cambiar de canal? El documental repasa los inicios del snowboard, la progresión de Kelly hasta convertirse en el referente absoluto de ese deporte (fue cuatro veces campeón del mundo) y su abandono de la competición para centrarse en el freeriding y convertirse en guía de montaña, sin cámaras, sin focos, sin los patrocinadores que en su día le pagaran cifras millonarias. Let it ride termina, como sospeché tristemente desde un principio, con la muerte de Kelly, el 20 de enero de 2003, a los 36 años, sepultado por una avalancha en Canadá.
Si pincháis en el siguiente enlace, entenderéis por qué fui incapaz de cambiar de canal.
http://www.youtube.com/watch?v=yw6k5f1uY3Y&feature=related
Y si podéis ver el documental entero (ahora está dentro de la programación de Canal Viajar), no perdáis la oportunidad. No sólo será un chute de emoción para vuestras neuronas espejo, sino que hay momentos en los que accederéis a otra dimensión de la belleza.
Una vida entre libros, de Lewis Buzbee
30 de Agosto de 2010
"Un martes oscuro y lluvioso de noviembre, a media tarde. El momento ideal para estar en una librería. La luz declinante de la tarde y el sosiego y el silencio de la hora hacen que todo parezca más cercano: los anaqueles, los libros y los pocos clientes que se rozan con la cabeza gacha por los estrechos pasillos. Hay un dependiente en el mostrador que contempla la calle a través del escaparate, tomándose un respiro antes de la avalancha de última hora. Yo he venido a buscar un libro.
Desde hace varios días siento el impulso de comprarme uno. He pasado ya por unas cuantas librerías y, aunque he visto centenares de libros, no he encontrado ninguno que satisfaga ese deseo. No es que no tenga nada que leer; hay un montón de libros estupendos aún no leídos junto a mi cama. Por no hablar de todos los libros del salón, estantes enteros, que más de una vez me he propuesto releer. Aun así, siento un apetito exasperante por el próximo, aunque no sepa cuál es. Ya no intento analizar la naturaleza de ese apetito; me di por vencido hace tiempo ante esta pasión por los libros que he sufrido durante casi toda mi vida. Conozco bastante el curso de la dolencia para saber que pronto encontraré algo."
De fiestas y sin alcohol
24 de Agosto de 2010
He regresado de mi pueblo después de vivir una de las experiencias más surrealistas de toda mi vida: unas fiestas sin alcohol. Bueno, no voy a exagerar, no fueron todas las fiestas, sólo los últimos cuatro días, pero claro, teniendo en cuenta que duran siete…
El caso es que mi estómago se volvió un pelín tiquismiquis con los alcoholes y se puso a dar la tabarra, así que me vi obligada a sobrevivir entre hordas de borrachos a base de catxis de Aquarius, que por momentos incluso dan el pego y te evitan el tener que justificarte a cada minuto, como me pasó el día que me vi forzada a acompañar los pintxos con infusión de manzanilla. La de burlas y chascarrillos que tuve que aguantar. Y es que en La Rioja, con el dilema existencial de beber o no beber, somos de lo más comprensivos. Tanto que incluso mi mejor amiga me dijo, como quien no quiere la cosa, que ya me podía curar pronto, porque si no nuestra amistad se podía ver afectada.
Y así fueron pasando los días, sin resacas, sin cansancio, con un montón de horas, reservadas normalmente para la recuperación del día anterior, dedicadas este año a leer y pensar. ¡Dios mío! Leer y pensar son dos cosas que nunca había hecho del 14 al 20 de agosto. Eso sí, os puedo asegurar que volver he vuelto tan hecha polvo como si me hubiera bebido el caudal del Ebro en vino. Y por más que he reflexionado sobre ello, no he logrado entender el porqué.
De tomates y albahaca
¿Os acordáis de la entrada que publiqué a finales de abril titulada Alma de jardinero? Os contaba que mi Paco había plantado en unas jardineras semillas de cebollino, albahaca, tomates y tomillo. Bueno, pues unos cuantos meses después, de esas cuatro posibilidades dos han fructificado: la tomatera y la albahaca (el cebollino lo intentó, pero brotó un pelín raquítico y no llegó muy lejos; y el tomillo pasó de nosotros directamente). Aunque podría decir que “solamente dos” han fructificado, no lo haré porque para mí es un triunfo que en una terraza diminuta, con una tierra que creo que no era de muy buena calidad y sin haberla abonado ni una sola vez, tengamos una hermosa planta de albahaca y una tomatera en la que se puede ver un par de tomatitos creciendo.
The Stranglers - Golden Brown
30 de Julio de 2010
Lástima que no haya pirámides por aquí, porque lo que es el calor que andan sufriendo en el vídeo parece el mismito que el que andamos sufriendo por Madrid.
El capitán y el enemigo, de Graham Greene
BFMV
Cabo de Gata
07 de Julio de 2010
Hemos pasado unos días en el Cabo de Gata, con sol, lluvia, viento y mucho calor; un poco de todo, para no aburrirnos.
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Espejo 21:30
Después de mucho trabajo, muchas reuniones con mis compañeros y muchas rondas de cerveza, aquí está Espejo 21:30, un libro compuesto por treinta y nueve relatos (ocho de ellos escritos por una servidora) y un prólogo en forma de cuento, que podéis adqurir a través de nuestra página web (agotado en librería).
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