Un domingo cualquiera

29 de noviembre de 2011





Fotografías: Paco y Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 11:59 a. m. under

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En la misma acera

14 de mayo de 2011







Entre los restos de un polígono industrial, hay edificios que, sin suspicacias, conviven uno al lado del otro, orgullosos de su singularidad.

Calle Emilio Muñoz. Madrid.

Fotografías: Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 12:59 p. m. under

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A veces no hace falta ir muy lejos

05 de mayo de 2011

CHINCHÓN













Fotografías: Paco y Ainhoa


 

posted by Ainhoa on 9:43 a. m. under ,

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Primavera (2)

22 de Mayo de 2010


Así luce la primavera en un rincón de mi barrio. Tiene su aquel, ¿verdad?
Fotografía: Ainhoa

 

posted by Ainhoa on 12:21 p. m. under ,

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Nieve en el parque


Pues sí, este es el parque que hay enfrente de mi casa, y esta la estampa que pude contemplar desde mi ventana la semana pasada, durante varios días. Aquí no había caos ni rabia, tampoco culpables o acusadores, solo ganas de jugar.

 

Daniel Mordzinski - El fotógrafo y el escritor


Hace unos días fui a ver la exposición de fotografía de Daniel Mordzinski en la Casa de América. Esta vez, el objeto de su objetivo son escritores que escriben en español.
Borges en blanco y negro, de perfil, sentado pero apoyado a pesar de todo en su bastón. Una mano le indica hacia dónde mirar aunque me temo que sin voz es un gesto inútil. Creo que él ya no puede ver.
En una foto cercana está su buen amigo Bioy Casares, también con las manos apoyadas en su bastón. Bioy tiene la mirada triste, como si no quisiera dejarse fotografíar. Me resulta incómodo observar esa imagen durante más de cinco segundos, pero persisto, por si la sensación es pasajera o resulta engañosa, pero no lo es.
Es más fácil observar a Javier Cercas de pie en el centro de una piscina redonda de plástico, con el agua por las rodillas, leyendo un libro. A Juan Goytisolo o a Octavio Paz, tan dignos ellos. O la falsa modestia de Vargas Llosa, que cubre su rostro con unas manos muy cuidadas. También el exhibicionismo egocéntrico y divertido de Enrique Vila-Matas, que abre su gabardina con ademán osceno para mostrar varias copias de una fotografía suya colgando en el interior.
Hay a quienes muestra trabajando, como a Eduardo Berti, que está tomando notas en un cementerio que parece salido de Pedro Páramo; o a Julio Llamazares, en su estudio, rodeado de libros, de cuadernos, descalzo, con su hijo (imagino que es su hijo) tratando de cerrar la puerta para preservar la intimidad creativa de su padre; a Arturo Pérez Reverte, que está de espaldas en lo que parece, por su frialdad, el escritorio de una habitación de hotel.
Me gustaron especialmente las manos ajadas de Miguel Delibes, y las de Marifé Santiago Bolaños, que sujetan un libro escrito por ella. Sólo manos, no hay rostros en estas fotografías. También me gustó ver a Ricardo Piglia en una estación cuyos trenes no parecían llevar muy lejos. Y a Quim Monzó en plan mesiánico en un parking inquietante. A Rosa Montero, tan hermosa, tan consciente de sí misma. A Francisco Ayala, anciano y entrañable hasta las lágrimas.
Eran tantos...

 

posted by Ainhoa on 4:40 p. m. under

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