Hevel, Quintett, White Darkness - Compañía Nacional de Danza


HEVEL

Nos dicen en el programa que en la antigua poesía hebrea, la palabra "hevel" formaba parte del repertorio de imágenes, que como "agua", "sombra" o "humo" servían para describir la fragilidad y el carácter efímero de la condición humana. También que su uso más destacado se encuentra en el Eclesiastés, donde "hevel" quedó fijado en la versión de la Vulgata como "vanitas". En traducciones modernas aparece como "vacío", incluso "desperdicio". Será en su uso como vanitas, como nada, lapso o vacío, nos advierten, donde "hevel" tiene su sentido en esta coreografía original de Nacho Duato.
El escenario en penumbra. Un gigantesco artefacto metálico articulado, a modo de panel solar que no recogerá ninguna luz, sirve de escondrijo a unos bailarines que se retuercen, que gimen y convulsionan, que se esconden, que caen derrotados pero vuelven a levantarse para continuar con esa lucha infinita por la supervivencia en un mundo hastiado que a fin de cuentas no parece merecer demasiado la pena. Y todo este sinsentido brutal agudizado por una música que se reduce a sonidos estridentes que ponen los nervios de punta y a una serie de golpes esporádicos y rotundos que te obligan a permanecer alerta en todo momento. El vestuario, una segunda piel negra manchada de un rojo sangre desvaído.
Y todo ello combinado, el reflejo terrorífico del vacío existencial.

QUINTETT

Quintett es una coreografía que William Forsythe ideó en colaboración con Dana Caspersen, Stephen Galloway, Jacopo Godani, Thomas McManus y Jone San Martín, estrenada por el Ballet de Frankfurt en 1993.
Es una pieza más optimista que la anterior. En este caso predomina el blanco sobre el escenario y el vestuario de los bailarines tiene colores más alegres (verde, naranja, fucsia, azul...).
Como cinco niños que acaban de conocerse y que sienten curiosidad por el otro, juegan al son de una canción de Gavin Bryars que se repite sin cesar hasta el final. Suben y bajan escaleras, se persiguen, se tocan, se pelean, se reconcilian, bromean, retan, sonríen, todo con movimientos que parecen ir más allá de las posibilidades del cuerpo humano. Un caos perfecto.

WHITE DARKNESS

Nacho Duato hace en esta creación "una reflexión abierta sobre el mundo de las drogas y el efecto que éstas pueden ejercer en nuestro comportamiento social, en nuestras vidas".
White Darkness tiene un aire más clásico en sus movimientos, con momentos brillantes de plasticidad y un dinamismo vertiginoso en las partes grupales, mientras que los momentos en que sobre el escenario baila sola la pareja principal tienen una gran intesidad dramática, angustiosa a veces, porque él quiere salvarla y ella no se deja y huye, o trata de hacerlo a través de pasos tan hermosos como desesperados, solo para que él vuelva a contenerla de nuevo entre sus brazos, hasta que al final, una cascada de polvo blanco cae sobre ella, sepultándola poco a poco, ante la mirada impotente de él.




 

posted by Ainhoa on 12:05 p. m. under

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