mi ebook y los libros

14 de septiembre de 2011
Paco me regaló un ebook para mi cumpleaños. A todo el que se lo digo reacciona como si le hubiera dicho, parafraseando a Tori Amos, que tengo al Anticristo en la cocina. Seguidamente he de proceder a tranquilizarlos. No os procupéis, eso no significa que vaya a renegar del libro tradicional ni a dejar de ir a la biblioteca. El libro es uno de mis objetos favoritos, pero he de reconocer que el ebook alivia los problemas de espacio de mi piso diminuto. Paco y yo tenemos libros hasta en el suelo (¿y cómo barréis?, me preguntó mi madre, con cara de espanto, cuando se lo dije), incluso en la cocina, y ya no tenemos espacio para muchos más.
Otra de las ventajas del ebook es que es perfecto para llevar los apuntes de la oposición, que en papel pesan más o menos una tonelada. De esta manera puedo estudiar en el metro o en la sala de espera del dentista sin tener que montar un campamento base para ello.
Por ahora, mi ebook y sus primos, los libros de toda la vida, se llevan de maravilla. Al menos en la república independiente de mi casa.

 

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El retorno de la peregrina

20 de Agosto de 2011


Me fui a Irlanda durante casi dos semanas. Buena compañía, frío, lluvia, paisajes inmensos, lugareños tan amables que quería darles un abrazo, casitas de colores, vacas, acantilados. ¿He mencionado la buena compañía? Prometo fotos.
Volví, y día y medio después estaba en mi pueblo. Un año más, las fiestas. Y un calor que ni en el infierno. Creo que me he hecho un esguince en la mano de tanto abanicarme. Una jarra de cerveza, para mí otra, la mía con limón, que las conversaciones interminables necesitan un riego constante. Makoki y su megáfono, cenas a horas intempestivas a base de bocatas y hamburguesas, una boda que provoca altercados. Otra, gitana. Un torero, y un toro indultado. ¿Ésta la canta Pitbull? Sí, porque Pitbull las canta todas.
Con los pies doloridos, la voz extraviada y el ánimo contento, he vuelto a Madrid, donde he compartido pasillos y vagones de metro con peregrinos meapilas que se creen con derecho a robarme la felicidad a base de cánticos. Enfundados en sus camisetas con publicidad de El Corte Inglés y tocados con unos gorros lamentables patrocinados por Endesa, esos jóvenes-anuncio, la juventud del Papa, se han encargado de devolverme a la triste realidad de la manera más cruel posible. ¡Qué ascazo!

 

posted by Ainhoa on 9:28 p. m. under

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Do you have Harry Potter in Spain?

14 de junio de 2011

Hace unos años, cuando fui a visitar a mi familia de Dallas, Michael (entonces un niño) me preguntó, nada más bajar yo del avión, si en España teníamos a Harry Potter. Le contesté que sí, que lo "teníamos", pero que no lo había leído. Ni ganas tengo, pensé, aunque no dije nada para no desilusionar al pobre crío. Y es que no había nada que  me atrajera de las aventuras de un niño mago.
Cary, el padre de Michael, es un gran fan de la saga también, por lo que, las pasadas navidades, aprovechando una de sus visitas a Madrid, tuvo a bien sepultarme bajo una pila de libros a modo de regalo. Entre ellos, los cuatro primeros volúmenes de Harry Potter. Esta vez no tenía escapatoria porque Cary exige informes detallados de la lectura de los libros que me regala.
Así que, aunque he llegado tarde a Hogwarts, he llegado al fin.
De momento he leído los tres primeros, Harry Potter and the sorcerer´s stone, H.P. and the chamber of secrets y H. P. and the prisoner of Azkaban, y cada cual me parece mejor que el anterior. De hecho, tengo que confesar que al final del tercero, cuando Harry recibe la carta de Sirius Black, derramé alguna lagrimita.
El cuarto, Harry Potter and the Goblet of fire, descansa sobre la pila de libros pendientes de leer que guarda mi cama, esperando el momento adecuado. Porque cada libro tiene su momento. Eso es algo que aprendí hace tiempo.

 

posted by Ainhoa on 10:31 p. m. under ,

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Después de más de mil días

30 de Noviembre de 2010

Después de más de mil días de vida contemplativa, me he visto obligada a reincorporarme al mundo laboral y, como consecuencia de ello, mis jornadas se han deformado por completo. El espacio para los desayunos largos, las películas tontas y las películas listas, los lunes que son como domingos y las resacas de los viernes por la mañana se ha reducido considerablemente. Ahora me estoy haciendo experta en puzzles: una hora de estudio encajada aquí, dos horas de escritura allá, las horas de trabajo invariablemente ahí, reuniones literarias, bares, amigos y Paco, al que apenas veo a pesar de vivir con él. Mi pobre Paco, que ha vuelto a coger el trapo del polvo y la plancha de forma regular. Aunque tampoco se queja, que a cambio a recibido una casa vacía por las tardes y un buen montón de horas para echarme de menos.
Así que ahora mis semanas son como las de ese tal Lucas sobre el que escribía Cortázar. Y supongo que como las de casi todos.

"Lucas, sus soliloquios
Che, ya está bien que tus hermanos me hayan escorchado hasta nomáspoder, pero ahora que yo te estaba esperando con tantas ganas de salir a caminar, llegás hecho una sopa y con esa cara entre plomo y paraguas dado vuelta que ya te conocí tantas veces. Así no es posible entenderse, te das cuenta. ¿Qué clase de paseo va a ser éste si me basta mirarte para saber que con vos me voy a empapar el alma, que se me va a meter el agua por el pescuezo y que los cafés olerán a humedad y casi seguro habrá una mosca en el vaso de vino?
Parecería que darte cita no sirve de nada, y eso que la preparé tan despacio, primero arrinconando a tus hermanos, que como siempre hacen lo posible por hartarme, irme sacando las ganas de que vengas vos a traerme un poco de aire fresco, un rato de esquinas asoleadas y parques con chicos y trompos. De a uno, sin contemplaciones, los fui ignorando para que no pudieran cargarme la romana como es su estilo, abusar del teléfono, de las cartas urgentes, de esa manera que tienen de aparecerse a las ocho de la mañana y plantarse para toda la siega. Nunca fui grosero con ellos, hasta me comedí a tratarlos con gentileza, simplemente haciéndome el que no me daba cuenta de sus presiones, de la extorsión permanente que me inflingen desde todos los ángulos, como si te tuvieran envidia, quisieran menoscabarte por adelantado para quitarme el deseo de verte llegar, de salir con vos. Ya sabemos, la familia, pero ahora ocurre que en vez de estar a mi lado contra ellos, vos también te les plegás sin darme tiempo a nada, ni siquiera a resignarme y contemporizar, te aparecés así, chorreando agua, un agua gris de tormenta y de frío, una negación aplastante de lo que yo tanto había esperado mientras me sacaba poco a poco de encima a tus hermanos y trataba de guardar fuerzas y alegría, de tener los bolsillos llenos de monedas, de planear itinerarios, papas fritas en ese restaurante bajo los árboles donde es tan lindo almorzar entre pájaros y chicas y el viejo Clemente que recomienda el mejor provolone y a veces toca el acordeón y canta.
Perdóname si te bato que sos un asco, ahora tengo que convencerme de que eso está en la familia, que no sos diferente aunque siempre te esperé como la excepción, ese momento en todo lo abrumador se detiene para que entre lo liviano, la espuma de la charla y la vuelta de las esquinas; ya ves, resulta todavía peor, te aparecés como el reverso de mi esperanza, cínicamente me golpeás la ventana y te quedás ahí esperando a que yo me ponga galochas, a que saque la gabardina y el paraguas. Sos el cómplice de los otros, yo que tantas veces te supe diferente y te quise por eso, ya van tres o cuatro veces que hacés lo mismo, de qué me va a servir que cada tanto respondas a mi deseo si al final es esto, verte ahí con la crenchas en los ojos, los dedos chorreando un agua gris, mirándome sin hablar. Casi mejor tus hermanos, finalmente, por lo menos luchar contra ellos me hace pasar el tiempo, todo va mejor cuando se defiende la libertad y la esperanza; pero vos, vos no me das más que este vacío de quedarme en casa, de saber que todo rezuma hostilidad, que la noche vendrá como un tren atrasado en un andén lleno de viento, que sólo llegará después de muchos mates, de muchos informativos, con su hermano lunes esperando detrás de la puerta la hora en que el despertador me va a poner de nuevo cara a cara con el que es peor, pegado a vos, pero vos ya de nuevo tan lejos de él, detrás del martes y el miércoles y etcétera."

Un tal Lucas, Julio Cortázar

 

posted by Ainhoa on 11:54 a. m. under ,

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