Nieve en el parque


Pues sí, este es el parque que hay enfrente de mi casa, y esta la estampa que pude contemplar desde mi ventana la semana pasada, durante varios días. Aquí no había caos ni rabia, tampoco culpables o acusadores, solo ganas de jugar.

 

Si no se llamaran Navidad...

Ya está. Ya pasó. A la Navidad me refiero. Ha estado bien. Me he reído mucho. Incluso he podido disfrutar de la nieve. Pero aun así, son días que tienen un regusto angustioso, que me aturden. Los disfruto pero quiero que pasen rápido. Será que mi padre ya no tiene la misma alegría que antes. Será que tengo que contestar a las mismas preguntas un millón de veces. Será que en casa de mis padres, aunque todavía tengo mi habitación, ya no la siento como propia. Será este maldito resfriado. Y toda esa gente que ya no está. Sobre todo ellos. Por eso prefiero acordarme de vosotras, y de la jaula de la discoteca, y de la pequeña Daniela y su peluca verde, y de las teorías sobre la endogamia que tanto dieron de sí. Y es que, pensándolo bien, han sido unos días muy divertidos. Es solo que si no se llamaran Navidad…

Fotografía: Nieve en Alfaro - Diciembre 2008

 

posted by Ainhoa on 10:32 a. m. under ,

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2008

Podía hacer balance de los hechos que no necesitan grandes alardes lingüísticos para ser comprendidos. Este año me fui de vacaciones a Rumanía. E hice un par de escapadas, a Lanzarote y al Cabo de Gata. Eso todo el mundo lo entiende. Sigo escribiendo mi novela. He comenzado con el capítulo catorce. No, no sé cuántos capítulos va a tener. Esto también se entiende sin problema. Y no, de momento no estoy buscando trabajo. Bueno, esto a veces no se entiende, pero no porque el lenguaje sea complicado, sino porque hoy en día resulta difícil concebir que alguien pueda estar en paro y no preocuparse por ello. Yo lo elegí, no te preocupes, que todavía tengo ahorros suficientes para sobrevivir con cierta holgura. Esto es lo que le tengo que recordar a mi madre cada vez que sale el tema, aunque ni así consigo que deje de angustiarse.
Ese es un balance fácil de hacer. Es casi una enumeración salpicada de comentarios hechos con más o menos gracia.
Pero hay otro tipo de balances, otros hechos, los que de verdad quisiera poder contar, que más que hechos son sensaciones, a pesar de que me han llevado en volandas a través de estos doce meses. Ha sido mucho el tiempo que he tenido para mí, para pensar, para leer, para escribir, para escuchar música, para disfrutar de mi soledad. Por mucho que haya sido lo más significativo y enriquecedor que me ha ocurrido en años, encuentro demasiado complicado revisitar todas esas emociones y volcarlas en este espacio, explicar lo que han supuesto para mí. Lo he intentado, pero exponerme de esa forma me resultaba demasiado violento. Así que al final he optado por la cobardía de condensarlas en verbos que, a pesar de la dimensión de su significado, así, en abstracto, parecen vulgares, ajados. Pensar, leer, escribir, escuchar música, disfrutar de mi soledad.

 

posted by Ainhoa on 12:36 p. m. under ,

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Calor

Durante estos días de intenso calor, mi vida ha transcurrido como en una película de Eric Rohmer, como si no pasara nada en apariencia pero en realidad estuviera ocurriendo de todo. Al menos dentro de mi cabeza, que es donde ocurren las cosas más significativas. Porque, como ya he señalado varias veces en entradas anteriores, soporto muy mal el calor, me quedo sin fuerzas y no puedo pensar con claridad. Así que lo que hago es encerrarme en casa con mi fiel aire acondicionado, (como mucho salgo a comprar el pan o a dar algún paseo tempranero), y me entrego con pasión a actividades que requieren un mínimo esfuerzo físico. Leo, libros de viajes principalmente (qué forma más maravillosa de ir lejos, muy lejos), veo alguna película (Viaje a Darjeeling, una recomendación que vino desde Capri , es con la que más he disfrutado) o escucho millón y medio de veces seguidas Bleeding me (“I am the beast that feeds the feast”). Eso es lo que hago, recluirme con mis obsesiones y mis paranoias, más feliz que Zaplana en un centro de bronceado. Pero ahora que parece que las temperaturas han comenzado a bajar me encuentro con esta duda existencial: ¿de verdad quiero que este calor se consuma a sí mismo y desaparezca para volver a tener un cierto control sobre mi persona, o prefiero que se quede y así poder utilizarlo como excusa perfecta para seguir encerrada en mi casa y en mi cabeza, escenarios ideales ambos de una existencia diseñada a medida de mis desvaríos?

 

posted by Ainhoa on 5:57 p. m. under , ,

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Obras, tapones y poesía china


Hoy han empezado las obras en mi edificio. Llevaban amenazando con ello varios meses y, cuando ya casi me había olvidado del tema, ha comenzado el ruido, madrugador y contundente.
Lo primero que he hecho esta mañana es ir a la farmacia y comprar unos tapones para los oídos. Lo segundo, preguntarle a uno de los albañiles cuánto va a durar el infierno. Afortunadamente no va a ser tanto como me temía, apenas semana y media.
Hace unos minutos, con los tapones en los oídos (bendito invento), he terminado de leer un artículo sobre los pasajes líricos de la poesía china en los que se utilizan lo que se llaman palabras vacías. Con ellas se pretende que el ch`i (aliento o espíritu) circule por el poema, que le permita respirar. El vacío es el eje en torno al que se contruye el poema, el que define la relación entre las palabras. Supongo que tendría que leer alguno de estos poemas para llegar al meollo de la idea, pero como tal, como idea, ahora que voy a pasar unos días de nervios acumulados en el estómago por el molesto ruido de un taladro gigante, no puede dejar de parecerme sugerente. Pienso en ese vacío acariciando los contornos de las palabras como el aire acaricia las copas de los árboles e imagino paisajes lejanos; algunos los he visitado, otros sólo existen y existirán, lo sé, en mi imaginación, en una imaginación que ahora anda apretujada, que parece más densa, por la presión de unos tapones de espuma blanda.

 

posted by Ainhoa on 2:05 p. m. under ,

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Sábado por la tarde

La lluvia cae, intensa, como si fuera eterna.
Un estallido. Después, confusión.
Una colisión en el cruce que veo desde mi ventana.
Contemplo idiotizada cómo un coche negro sale volando hacia atrás, literalmente, como en una película de acción. Pero es grande y fuerte. Creo que no ha sufrido demasiado. El otro, el verde, permanece en el centro del cruce, desolado, hecho añicos.
Los ocupantes parecen estar bien. Están asustados.
El de la sudadera amarilla me recuerda a mi hermano.
La lluvia sigue cayendo, intensa, como si fuera eterna.
En mi salón suena Dosed. ¿Cómo pudieron destrozar una canción tan hermosa con ese estribillo tan agudo, tan simplón? ¿En qué estaban pensando?
Quiero caminar bajo la lluvia, pero tengo frío y me puede la pereza. Seguiré contemplando cómo cae desde mi ventana, ahora que la grúa se ha llevado el coche verde. Verde y vencido.

 

posted by Ainhoa on 4:54 p. m. under

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