08 de Noviembre de 2011

Me encantan las historias con recetas. Me explico. Existe en el universo literario un submundo de historias salpicadas de recetas culinarias que aparecen generalmente colocadas al final de cada capítulo. Con unas características tan definitorias como la literatura juvenil, en estos libros el protagonista suele estar insatisfecho con su vida a pesar de la riqueza material que le rodea, aunque no acaba de ser consciente de ello. Una serie de circunstancias inesperadas le colocará en lugares y situaciones que nada tienen que ver con su día a día—en los que la comida estará muy presente— y, tras un periodo de adaptación más o menos duro, se le presentará la oportunidad de regresar a su existencia anterior pero él, ante el estupor de familiares y amigos, no lo hará. Hay mucha autobiografía en este tipo de literatura y aunque narran más o menos la misma historia de cambio y ruptura con vidas monótonas y poco satisfactorias que los que son ficción, los autobiográficos suelen estar escritos con más sentido del humor ya que se centran en las diferencias culturales entre el lugar que dejaron atrás y aquel al que han ido a parar (que suele estar en el sur de Francia o en la Toscana italiana) y las situaciones que surgen del desconcierto que provoca el desconocimiento mutuo.
Algunos son verdaderas joyas como Bajo el sol de la Toscana, On rue Tatin o Un año en Provenza. Otros son facilones y romanticoides, como Sugar and spice, pero todos ellos tienen unas recetas fabulosas. La de pastel de zanahoria que aparece en este último es para morirse.
Casi sin darme cuenta, he reunido una pequeña colección de este tipo de literatura, de la que siempre hecho mano en los momentos de bajón y es que me resulta tan reconfortante como saborear un cruasán recién hecho en una mañana de domingo. Algunos de los títulos que descansan en mi mesilla son Julie & Julia, Hungry woman in Paris, Confections of a closet master baker o Bread Alone. Este, aunque casi me da vergüenza confesarlo, es uno de mis favoritos. La historia es previsible y un tanto edulcorada, pero la descripción del proceso de hacer pan, desde la preparación de la levadura hasta que sale del horno, es fascinante.
posted by Ainhoa on 10:20 a. m.
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Cocina,
literatura

30 de Octubre de 2009
Mientras espero a que Cary me envíe la receta de sus "world famous Christmas cookies", como él dice, voy haciendo mis pinitos en el mundo de la galleta con recetas tan sencillas como esta. Sé que la avena, a pesar de ser tan buena para nuestro organismo, no es algo que provoque pensamientos golosos, pero os aseguro que bien mezcladita con el resto de los ingredientes y horneada da un resultado que sí es para relamerse.
Ingredientes para 24 galletas
115 gr. de mantequilla
1 taza de azúcar moreno
2 huevos
1 taza de harina
1 taza y 1/2 de copos de avena
1 cucharadita de levadura
1 taza de pasas
1/2 cucharadita de canela
Comenzamos precalentando el horno a 180ºC.
Después, ponemos la mantequilla, los huevos y el azúcar en un cuenco y batimos con la batidora hasta conseguir una mezcla homogénea.
Se le añade la harina y la levadura tamizadas y se mezcla con una cuchara de madera. Seguidamente añadimos los copos de avena, las pasas y la canela y seguimos removiendo hasta que quede todo bien mezclado.
Engrasamos una bandeja con mantequilla.
Formamos pequeños montoncitos de masa con las manos que colocaremos en la bandeja dejando espacio entre ellos ya que en el horno se expanden.
Dejamos que se horneen durante 15 minutos. Si parece que las galletas todavía están un poco blanditas (aunque lo suficientemente consistentes para retirarlas de la bandeja), no pasa nada ya que se endurecen cuando las dejamos reposar fuera del horno.
Que las disfrutéis.
Fotografía: Ainhoa
09 de Agosto de 2009

Ayer fue el primer día que Paco y yo cocinamos juntos. Antes él era cocinero, ahora es funcionario y pintor y estudia Filosofía en la UNED, así que ya no le queda tiempo para meterse en la cocina. Pero ayer, después de que me diera un ataque de aburrimiento de esos que me dejan hecha polvo, nos pusimos a hacer unas preciosas codornices al tomillo con cebollas rojas para comer. No hay nada como abrir en canal cuatro pajaritos y quitarles las vísceras para decirle adiós al tedio.
Obviando el pequeño detalle de que nos faltó haberlas corregido de sal antes de meterlas al horno, resultó un plato delicioso.
Aquí tenéis la receta para dos personas:
Ingredientes
4 codornices
Mantequilla
Tomillo
Aceite de oliva
Sal y pimienta
Dos cebollas rojas medianas
Elaboración
Precalentar el horno a 200ºC.
Pelar y cortar las cebollas en cuartos. Embadurnarlas con mantequilla y sazonar. Después, se meten al horno durante unos veinte minutos.
Partir las codornices por la mitad y limpiar las vísceras. Eliminar los restos lavándolas.
Salpimentarlas.
Pasarlas por la sartén con aceite de oliva unos tres minutos.
Sacar las cebollas del horno, retirarlas de la bandeja y reservar.
Después, se colocan las codornices en la misma bandeja, se corrigen de sal (esto es lo que nos faltó hacer) y las espolvoreáis con tomillo en abundancia antes de regarlas con aceite de oliva.
Se introducen en el horno y se dejan hasta que estén doradas. Unos cinco minutos antes de que estén hechas se vuelve a añadir la cebolla por encima de las codornices.
El resultado lo podéis ver en la fotografía.
10 de Julio de 2009

Mi primer regalo de cumpleaños esta vez llegó con más de un mes de antelación. Aunque más bien debería decir mis primeros regalos, porque Cary (mi "padre americano") me envió desde Dallas una caja llena de libros y utensilios de cocina. Y es que, desde que le dije que me había dado por trastear con las cacerolas, el hombre anda todo emocionado. Él es un gran cocinero (curioso que yo aprendiera a apreciar la buena comida en Texas) y no hay nada como alguien que descubre que puede compartir sus aficiones/pasiones con otra persona. Así que ahora me paso el día ampliando mi vocabulario culinario en inglés, disfrutando como una loca con Kitchen Confidential, el libro del chef Anthony Bourdain, intercambiando impresiones gastronómicas con Cary vía email y preguntándome cuántas vidas necesito para cocinar todos estos platos. ¡Ah! Y cocinando, claro. De momento cosas sencillitas, que todo llegará (espero).
Fotografía: Ainhoa
03 de Julio de 2009

Aquí tenéis otra muestra de mis "experimentos culinarios" (creo que así los llama Lilith). Espero que os guste si os animáis con la receta.
Ingredientes (20 espirales):
Una lámina de masa de hojaldre (se pueden encontrar en la sección de congelados de cualquier supermercado).
Mostaza Dijon
Jamón cocido (las lonchas necesarias para cubrir la lámina)
Queso a nuestra elección (las lonchas necesarias para cubrir la lámina)
Un huevo
Elaboración:
Es una receta muy sencilla.
Empezamos por poner el horno a 150º para que coja temperatura mientras preparamos las espirales.
Después, untaremos la lámina de hojaldre (previamente descongelada siguiendo las instrucciones del fabricante) con una capa de mostaza Dijon. Como al final enrollaremos la masa empezando por el lado más próximo a nosotros, es mejor dejar unos tres dedos de masa del lado más alejado de nosotros sin untar con mostaza, para que después no se nos salga.
Sobre la mostaza colocamos las lonchas de jamón y después las de queso, dejando igualmente sin cubrir los mismos tres dedos de masa de hojaldre.
Como ya se ha indicado, empezando por el lado más próximo a nosotros enrollamos la masa con el relleno formando un tubo lo más compacto posible. Lo envolvemos con film transparente y dejamos reposar una media hora en la nevera. Después, con un cuchillo bien afilado cortamos el tubo en rodajas de medio centímetro aproximadamente. Colocaremos las rodajas en una bandeja de horno sin que se toquen. Pincelamos la parte superior con un huevo batido para darle brillo y después horneamos durante unos quince minutos a 150º.
Calentitas están muy buenas, pero al día siguiente, frías, están también muy ricas porque el sabor de la mostaza se ha potenciado.
posted by Ainhoa on 11:18 a. m.
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Cocina,
Platos de principiante
11 de Junio de 2009

Este año tenía una lista y no funcionó. Después de varias semanas eligiendo con cuidado lo que quería comprar en la Feria del Libro, no pude encontrar ni uno. ¡Por Dios! Si eran Stephen King, Agatha Christie y Harold Brodkey. Vale, el último podía ser un poco difícil, pero los dos primeros... Entre eso, el calor y el montón de gente que había, empecé a desesperarme, pero cuando ya estaba a punto de abandonar encontré uno de los libros de Jamie Oliver y me alegró la tarde. También encontré uno de tartas y empanadas con el que estoy deseando empezar a experimentar. Pero volviendo al de Jamie Oliver, es un libro que contiene recetas sencillas y un montón de fotografías preciosas. Vamos, que aunque no cocinara ninguno de sus platos (eso no pasará porque ya lo he hecho, con muy buenos resultados, por cierto), haberlo comprado seguiría mereciendo la pena porque sólo mirarlo ya es un placer.
posted by Ainhoa on 11:50 a. m.
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Cocina
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Esta receta la hizo Julius en su programa de Canal Cocina "22 minutos". Es muy sabrosa y muy fácil, sólo se necesita una cierta maña para cortar las berenjenas en láminas finas y si os salen un poco irregulares (como a mí; creo que se puede apreciar en la foto) tampoco importa demasiado porque una vez cocinadas, con la salsa por encima y el queso derretido no se nota tanto (bueno, sólo un poco).
Ingredientes (para dos personas):
Una berenjena
Un diente de ajo
75 gr. de mantequilla
4 ó 5 anchoas en aceite
Una bola de mozzarella fresca
Orégano
Aceite
Elaboración:
Primero hay que cortar la berenjena en láminas finas (unas ocho).
Pelar y cortar el diente de ajo y poner en una sartén con aceite hasta que se dore. Retirar y reservar.
En ese mismo aceite, poner las láminas de berenjenas que quepan por tandas y dejar hasta que estén flexibles.
Se mete la mantequilla en el microondas hasta que se derrita y se vierte después en el vaso de la batidora para batirla junto con el ajo frito y las anchoas.
Se pone la mezcla resultante en un plato donde empaparemos la bola de mozzarella escurrida y cortada en tantos trozos como láminas de berenjenas tengamos.
Se pone orégano seco (al gusto) sobre una cara de cada lámina de berenjena, luego un trozo de mozzarella empapado en salsa y finalmente se enrolla. Repetir la misma operación con cada lámina. No es necesario añadir sal porque la salsa, con las anchoas, tiene bastante sabor.
Por último, se colocan los rulos en una bandeja de horno, se echa sobre ellos el resto de la salsa de mantequilla, ajo y anchoas y se mete la bandeja en el horno, precalentado a 150º durante unos veinte minutos, hasta que la mozzarella se haya fundido.
¡Que lo disfrutéis!
Fotografía: Ainhoa
posted by Ainhoa on 11:31 a. m.
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Cocina,
Platos de principiante

¡Ahí es nada! Porque para cocinar cosas aburridas ya están mis vecinas y sus potajes de garbanzos (odio los garbanzos y en la escalera de mi bloque siempre huele a garbanzos).
No tiene mala pinta para ser una principiante, ¿no os parece?
Aquí tenéis la receta:
ENSALADA CAPRI (para 4 personas)
Ingredientes:
2 tomates grandes que no estén maduros
125 g de queso mozzarella
12 aceitunas negras
1 cucharada de vinagre balsámico
sal y pimienta
Aceite de oliva
Albahaca fresca (yo no tenía, así que...)
Cortar los tomates en rodajas (no muy gruesas).
Cortar las aceitunas en rodajas finas.
Apilar capas alternas de tomates, queso, albahaca y aceitunas. Acabar con una de mozzarella.
Dorar las pilas bajo el grill precalentado a teperatura fuerte hasta que se dore la capa de mozzarella de arriba.
Salpimentar y rociarlo todo con el vinagre balsámico y el aceite de oliva.
CREMA DE ACEITUNAS NEGRAS (Para 4 personas)
Ingredientes:
2 dientes de ajo chafados
125 g de aceitunas negras sin hueso
4 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de zumo de limón
1 cucharada de perejil fresco picado
Mezclar todos los ingredientes bien con una batidora o un robot de cocina.
Poner la crema de aceitunas sobre unas hojas de rúcula.
El resultado lo podéis ver en la fotografía.
Fotografía: Ainhoa


Este es el tío que ha conseguido que cocinar no me parezca algo insufrible o, mejor aún, que no me ponga de los nervios. Por casualidad, un día y sin pretenderlo porque ese canal siempre me lo salto (perdón, saltaba), pillé uno de sus programas en el canal Cocina (canal Huevo Frito para los amigos) y en lugar de buscar algo más interesante me quedé embobada mirando cómo ese tío con pinta de despistado cogía los ingredientes frescos de su huerta, cómo los cortaba, los preparaba, los cocinaba, los mezclaba con las manos, cómo se emocionaba hablando de lo que estaba cocinando en esa casa tan maravillosa, con ese jardín y ese huerto...
Es que todo en él parece tan natural que es un auténtico placer verlo. ¡Por fin un programa de cocina entretenido! Apasionante incluso.
He leído por ahí las críticas de algunos que dicen que es un poco asqueroso verlo trabajar tanto con las manos en lugar de utilizar todos esos monísimos, carísimos y totalmente prescindibles utensilios de cocina que muestran en otros programas y para los que sería imposible encontrar sitio en mi cocina, pero a mí me encanta. En casa de Jamie Oliver se ha convertido en uno de mis programas favoritos y desde hace unas semanas procuro no perdérmelo. Y claro, he empezado a cocinar y ahora incluso me parece divertido, o por lo menos no tan frustrante como antes (seguro que si Montse lee esto, se muere del susto) y lo mejor de todo es que he descubierto que no se me da tan mal.
posted by Ainhoa on 1:13 p. m.
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